Brinkmanship en El Salvador

Autor: Raúl Armando Interiano | Capitán (Retirado) e Ingeniero


A mediados del siglo veinte, cuando la Unión Soviética y Estados Unidos se encontraban enfrascados en la Guerra Fría, la política utilizada por ambos bandos se denominaba “Brinkmanship”, que es llevar a cabo acciones que llevan hasta el borde de un precipicio (“brink”), en el que el siguiente paso lleva a un desenlace ineludiblemente fatal.

Esta política cobró un nombre más descriptivo, con el mote “Mutually Assured Destruction” (Destrucción Mutua Asegurada – MAD, por sus siglas en inglés, que también conforman el término que significa “loco”).

Recuerdo que estando en 1er grado en una escuela pública en Arlington, Virginia, por ser mi padre miembro del cuerpo diplomático del país, continuamente se hacían simulacros de ataque nuclear, en los cuales se nos llevaba a sótanos, o a adoptar ciertas posiciones en el aula misma, bajo los escritorios, mientras la alarma continuaba sonando.

No era agradable vivir con la amenaza de obliteración próxima. Pero en ningún momento, ni el mismo Kennedy, un demócrata muy querido, dejó de practicar “brinkmanship” con Kruschev, cuando no sólo instituyó el bloqueo naval de Cuba, para no dejar llegar buques de guerra soviéticos, sino que declaró a la nación y al mundo, que si Cuba tan siquiera una pedrada tiraba en dirección de USA, sería considerado un ataque por parte de la Unión Soviética a USA, y la represalia llovería sobre la Unión Soviética.

El problema de brinkmanship es que no hay tolerancia a un error. Un paso en falso y se enciende la mecha.

Con estos antecedentes, pasamos a nuestro país, y a la situación que vive.

En la década de los 1980, sufrimos una guerra y ya harto sabemos por qué. Pero luego gozamos de la paz, y del progreso, con pugnas electorales y políticas que eran y son símbolo del avance democrático del país, porque aprendimos a tirar palabras antes de tirar balas. Pero esas batallas se libraban en los confines de Casa Presidencial y la Asamblea, y los periódicos y últimamente los blogs. Indudablemente, es evidencia de progreso.

Más evidencia de progreso lo constituye el marcado desenvolvimiento industrial, agrícola y comercial del país, y el desarrollo, aunque ineficiente, del turismo. Pero sobre todo, el país goza de la habilidad y de las instituciones como para que un gobierno con sentido social, se vuelque a beneficiar a los desprivilegiados del país, sin detener el avance del progreso y de la libertad.

Con el abaratamiento de los costos de la tecnología, el próximo gobierno podría cubrirse de gloria al instituir un programa educativo acelerado, para sacar de su miseria a los infra-educados del país, que abundan, al darle las armas para obtener conocimientos y adquirir destrezas que comanden mejores salarios, que tengan demanda en el mercado global del siglo 21, valiéndose de la tecnología educativa por demás asequible y efectiva.

Sin embargo, al parecer, las únicas armas que se están dando, son mortíferas, y esto tiene que comentarse, puesto que salió en un periódico importantísimo del país, y quiérase que no, hay antecedentes, lejanos y recientes.

Si el FMLN está queriendo hacer en el país lo que Allende hizo en Chile, la gran pregunta que surge es, ¿por qué? ¿Qué necesidad hay de recurrir a las armas, cuando el poder que tanto ansían, está a su alcance por la vía pacífica?

Porque quiérase o no, la impresión que da el FMLN es que está dispuesto a salirse de las estructuras democráticas para obtener más poder – algo que ni el mismo Chávez ha hecho. Es difícil reconciliar esta creación de grupos armados, con un uso pacífico del poder electoral.

Y un reportaje así tiene tracción, porque ya sabemos que hay un nexo entre elementos del FMLN y las FARC y su padrino Chávez, y es un nexo violento. ¿Por qué tienen que andar inmiscuidos diputados del FMLN en batallas ajenas y extrañas, relacionadas con drogas, me pregunto? ¿Qué no hay suficientes problemas en el país, que están sin resolver, como para andar tratando de resolver problemas ajenos, que no nos incumben? Y luego El Faro publica una entrevista con Merino, el mismísimo implicado con las FARC de Colombia, y en esa entrevista, él habla de continuar batallas, guerras y revoluciones.

Pero más allá de las preguntas están los efectos. Si el FMLN está armándose militarmente, el Alto Mando de las Fuerzas Armadas tendría que interpretar que el objetivo debe ser utilizar esas armas en contra de la institución castrense, una institución que actúa constitucionalmente, y que a todas luces está dispuesta a acatar los resultados electorales que sean.

Pero este despliegue de poder militar del FMLN, debe de afectar también a los de Arena. O sea, no se puede negar la existencia de gente como Perla en gobiernos Areneros, ni abogo por algo menos que su enjuiciamiento, con el derecho a defenderse, de acuerdo a nuestra constitución y a un estado de derecho. Que se presenten y refuten pruebas, y que decida un jurado. Pero los de Arena deben estar pensando que lo que les puede pasar es que aparezcan estos Escuadrones de la Muerte del FMLN, y los “ajusticien”, con lo cual dejaríamos de ser un estado de derecho, con garantías constitucionales: nos convertiríamos en una dictadura, algo que el país dejó de tener en 1979, hace tres décadas.

Tiene que estar preocupándoles.

De pronto, esto ya no es solamente una contienda electoral pacífica, esto es “brinkmanship” – todos tienen todo que perder. Especialmente, la gran mayoría de nuestros compatriotas, que quieren vivir, y vivir en paz.

Lamentablemente, los gobiernos a partir de los tratados de paz nunca se movilizaron lo suficientemente como para paliar las razones netamente criollas que dieron lugar a la guerra. Pero debe de reconocerse que hicieron lo posible por restaurar al país a su condición ante-bellum, porque a raíz de la guerra, nuestra infraestructura estaba diezmada.

Pero tampoco se movieron para erradicar a la oposición, con lo que fortalecieron las libertades que se gozan en el país, y fomentaron la libertad de expresión que hoy día ha cobrado más auge en los diferentes medios.

Por ello, los gobiernos de Arena merecen reconocimiento. Han hecho obra.

Pero ahora resulta que la posible alternativa, el FMLN, al margen del candidato Funes, sigue empecinado en seguir la guerra que para algunos de ellos quedó inconclusa. Entonces, tampoco aprendieron las lecciones de la guerra que les competía aprender. La gran mayoría de la población – entonces, como ahora – no quiere la violencia, prefiere el progreso, pero un progreso más justo. Y con una victoria electoral en marzo, el FMLN quedaría apoderado para mejorar la vida de las masas desprivilegiadas, sin necesidad de aventar bala, porque el poder que logren por la vía de los comicios, será un poder irrefutable, intocable, puro.

Inexplicablemente, prefieren la bala.

Y la bala trae como consecuencia, más bala.

Nadie está mejor entrenado y fogueado en América Latina (salvo por el ejército colombiano), que el ejército salvadoreño, y contra enemigos de lo más salvaje que ha visto la humanidad. Nuestro ejército hoy, es muy superior al cual se enfrentó el FMLN en los 1980, en todo sentido. Si el FMLN, en el apogeo de su apoyo militar y logístico, no pudo con el ejército de antaño, menos podrá con el de hoy, que goza de una reputación bien ganada, y como prueba de ello, nuestro ejército es parte de los Cascos Azules de la ONU en el Líbano.

Si el precio del petróleo era lo que motivó esta ilusión del FMLN de un regreso a la época de apoyo financiero ilimitado, esta vez por parte de Venezuela y sus aliados, recuerden que el barril de petróleo se desplomó de 150 a 40 dólares el barril en poco más de un mes. Esas fuentes de financiamiento se han secado.

Pero esos factores palidecen comparado con el factor supervivencia, porque esta movida armada del FMLN es un proyectil cuyo blanco es la existencia física e institucional de la Fuerza Armada (“brinkmanship”).

Los de Arena, ante la percepción de quedar sujetos a la barbarie de grupos armados, tampoco se van a quedar de brazos cruzados. No se necesita ser genio para concluir que utilizarán todos sus recursos para protegerse, porque de pronto, también tienen todo que perder (más “brinkmanship”).

Y ahora resulta que hay un sector de la población que está siendo entrenado a jugársela toda, como si no hubiera alternativa – los grupos armados del FMLN.

Lo triste de todo, es que hay alternativa. Todo este brinkmanship es completamente innecesario.

Un llamado a la cordura.

Estamos ante una situación de locos (MAD). Entiendo que hubo violencia cuando no había alternativa, y la prueba está que la democracia llegó a El Salvador, tan sólo como resultado de un conflicto armado. Esto debería de justificar el accionar de todos los partícipes en esa guerra – se luchó por una democracia, que se logró. La patria os lo agradece. Eríjanse monumentos.

Pero ahora que hay alternativa pacífica para lograr los anhelos, ¿qué clase de locura es recurrir a la violencia? ¿Realmente es necesario? ¿Cuando el próximo gobierno está en plena capacidad de solventar los problemas del país pacíficamente? ¿Simplemente guiando a las instituciones democráticas del país en pro de las masas que dicen representar?

Mal harían en pensar que un pueblo acostumbrado a la paz, está votando por la violencia. Yo más bien diría que un pueblo vota por progresar, y se sentiría traicionado si lo único que hace el gobierno es producir más muertos que plazas de trabajo.

Y entonces el FMLN sí lo perdería todo. (El colmo del brinkmanship).

Señores del FMLN, piensen en esto: si Funes queda electo, todos los del ejército, desde el soldado raso más recluta, hasta el general más antiguo, se le van a cuadrar para saludarlo, por ser el Comandante en Jefe de la FAES. Esto de por sí, es una gran victoria para su movimiento, y es un gran paso dentro de una democracia.

De quedar electos, dedíquense a sacar a nuestro pueblo de la miseria. Apliquen su inteligencia y su pasión a eso, que sería la única razón para elegirlos.

No permitan que sigamos rezagados en este mercado globalizado, y ciertamente, no nieguen a sus compatriotas la habilidad de progresar, llevándonos desde pleno siglo veintiuno de regreso al siglo veinte, por ideas del siglo diecinueve, y por gusto.

Ejemplo de Pragmatismo

Recientemente, los Estados Unidos eligieron su cuadragésimo cuarto presidente, Barack Hussein Obama, por mayoría importante. Lo eligieron porque el pueblo americano optó por una nueva dirección.

Se habló de que el Senador con el historial de voto más liberal del Senado, impondría una especie de socialismo, y como nunca tuvo que definir su plan durante la campaña, por las deficiencias de su contrincante y del partido en el poder, las especulaciones crecían en torno a lo radical de sus planes.

Recientemente salió la noticia de que este hombre de izquierda, iba a solicitar al Congreso un paquete de estímulo fiscal de alrededor de un Trillón de Dólares, que incluye una reducción en los impuestos de alrededor de 310 mil millones de dólares, más que la reducción de impuestos que pidió el Presidente Bush, y que fue considerada la medida que sacó a la nación de la recesión del 2001.

Obviamente, el Presidente-Electo está viendo un problema, y no se siente encadenado por la ideología con la que se siente más cómodo: es pragmático – ha recurrido a lo que le funcionó a Reagan, y 20 años después, a Bush.

¿Se volvió derechista Obama? Para nada. Cuando USA salga de esta recesión, de seguro va a aumentar los impuestos para financiar los programas sociales que él considera necesarios para las minorías. Pero antes de aumentar los impuestos, necesita una economía pujante que los aguante.

Compatriotas, dejemos atrás ideologías antiguas y foráneas, y apliquemos este tipo de pragmatismo a la solución de nuestros problemas.

No vamos a llegar muy lejos si continuamos manejando viendo sólo el retrovisor.