Píldoras – Malversación. Un acercamiento a lo que está pasando con la candidatura de D. Norman.

Malversar, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es “Apropiarse o destinar los caudales públicos a un uso ajeno a su función”. En otras palabras, es “tomar dinero de aquí para ponerlo allá”. Esta es la definición que el candidato presidencial de ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) no ha comprendido.

Esta mañana, Norman Quijano, admitió haber usado dinero de FODES (Fondo para el Desarrollo Económico y Social) para actividades fuera del itinerario. “El dinero se tomó de un lado, pero se repuso… Nunca he malversado un colón, un dólar”, dijo el aspirante a Presidente de la República, cuando de hecho, por su simple definición, esto es malversar.

Independientemente de que el dinero tomado haya sido destinado a obras, gastos administrativos de la Alcaldía de San Salvador, a pago de planillas, o para pagar el agua o la luz, o cualquier otro banal propósito, el hecho es que estaba destinado para un objetivo en particular, y este objetivo se dejó de cumplir, o tuvo que posponerse, porque se tocó ese dinero y se movió a otro rubro.

El proceso de investigación de la supuesta malversación está abierto desde el año 2012 en la Corte de Cuentas de la República, pero ahora Quijano dice sus competidores “Están desesperados de ver como botan la imagen de trabajador incansable que tiene este servidor”, cuando, de hecho, el tema que no se pudo desvanecer en el tiempo que fue notificado a los miembros del Consejo Municipal, debía salir ahora que tienen que inscribir sus candidaturas, era predecible. Hay que tomar en cuenta que más de un año podría haber sido suficiente para que el Consejo y el ex alcalde presentaran las pruebas de descargo para que éste último recibiera el finiquito de la CCR que necesita para poder inscribirse como candidato presidencial. Lo que si es de extrañar es que un candidato presidencial (aún no inscrito) esté buscando un finiquito ante una institución que lo está cuestionando por malversación de fondos públicos en su período como Alcalde; que éste admita que tomó ese dinero y que lo usó para otra cosa (aunque lo haya “repuesto”); y ande caminando tranquilamente sin ninguna restricción.