La guerra de los Premios Novel

Latinoamérica es el eje central del que trata este sitio web, pero no podemos analizar a Latinoamérica sin ver el entorno político, social y económico de su entorno. Esto trae como consecuencia, en este momento, que sea necesario ver la realidad que está viviendo en este momento Siria frente a Estados Unidos, y la problemática que esto implicaría ante la inminente intervención que se está gestando de ésta última, y la posible reacción de los pueblos de Oriente Medio.

Hace unos días el Presidente de Estados Unidos, Barak Obama, consiguió que fuera aprobada por el Senado de esa nación la “intervención” militar contra el régimen sirio, lo cual no solo implicaría un ataque al Estado, sino también al pueblo sirio, y como consecuencia ya se han manifestado algunas naciones alegando que es un “ataque al mundo islámico”, y han declarado su apoyo al país atacado. Sigue leyendo

Las comparaciones irresponsables de Gabriela Calderón

Pasando por el blog personal de Gabriela Calderón, editora de http://www.elcato.org, me he topado con un artículo llamado “Cuba y Venezuela no son democracias”, publicado el 12 de noviembre de 2007. En el desarrollo del mismo hace algunos copy/paste de la definición tradicional de democracia, que me están muy apegados al concepto mismo. Sin embargo, me parece penoso que haga una “comparación-incomparable” (válgase la redundancia) al tomar a Venezuela y hacer una forzada simbiosis con Cuba.

Cuba tiene sus propias características para tener un presidente por casi cincuenta años. De hecho, muchos analistas políticos, de derecha e izquierda, han llegado a la conclusión que Fidel Castro ha sido necesario para la isla. Claro está que desde este punto no se puede, en ningún momento, calificarla como una democracia. Definitivamente Cuba no ha sido tal, sino un régimen necesario. No es discutible.

El caso Venezolano es un asunto muy distinto. Si bien Hugo Chávez tiene rasgos psicológicos de megalomanía, esto no quiere decir que sea el Todopoderoso venezolano. Las características de la “revolución bolivariana”, ni ha sido revolución, ni ha llegado a gobernar una dictadura. Chávez no controla el sistema judicial, ni me parece que haga lo mismo con el electoral (muy comprobado en el último referendo, en el que no dejó el pueblo que se cambiara a la constitución socialista que pretendía el gobernante). Además, la popularidad de Frías, aunque ha disminuido considerablemente desde las elecciones pasadas, sigue teniendo la más amplia preferencia (que no el partido). Por otro lado, menciona que “controla las fuerzas armadas”. En todos los países los presidentes controlan la Fuerza Armada. Solo un ejemplo, constitucionalmente en El Salvador, el presidente es Comandante en Jefe de las F.A. En Estados Unidos, donde creo sea su paraíso terrenal, George Bush, con una buena carrera armamentista, controla el instituto castrense. Y así, en todos los países “democráticos” el gobernante manda el instituto armado.

En el punto de la “libertad de prensa”, me parece que está no muy bien informada, o simplemente no mira el cable. Globovisión es una, sino la más, de las televisoras grandes de Venezuela. Allí, creo, si no hubiera libre prensa esta sería la primera cadena que se hubiera cerrado, metido presos a sus presentadores y torturado a sus “analistas políticos”. Nunca había visto campañas de desprestigio contra un presidente, como las que hace este canal de señal abierta. ¿Que se “cerró” RCTV? Este tema está más desgastado y menos vigente que cualquiera. Más comprobado de las faltas de esta televisora, solo el hecho de que se les venció el plazo de la concesión de señal.

Teniendo, entonces, el debate honesto que pide la señorita Calderón, diremos que si nos ajustáramos a la definición dura de democracia, entonces ningún país lo sería. Solo unos ejemplos: El Salvador, mi país, tiene solo dos partidos políticos reales, los demás han sido resucitados por una truculenta “marufia” de nuestros gobernantes. Esto significaría que vivimos en democracia, pero el partido que ahora nos gobierna ha estado allí dese hace casi 20 años. ¿División de poderes? En nuestras democracias presidencialistas los gobernantes manipulan los demás órganos. El sistema judicial está corrompido por los partidos, tanto de izquierda como de derecha; la asamblea legislativa decide solo lo que el presidente dice, porque la mayoría de ella es de derecha, y esto solo por la compra de diputados. ¿Libertad de expresión, especialmente a través de la prensa libre? ¿Libre o liberal? Aquí los canales de T.V. son derechistas. Jamás investigan despilfarros del gobierno, ni dan noticia sobre problemas dentro del partido oficial, que los hay. Esto por las “mentas” de los funcionarios, y los empresarios (quienes son los dueños del partido oficialista). Además de que se ha impuesto una “ley antiterrorista” que penaliza con cárcel a las personas que participen o dirijan manifestaciones públicas, cuando en Venezuela se hacen protestas multitudinarias de estudiantes y sociedad civil en contra del presidente, y en los medios se mofan del mismo con programas que hacen burla directa con comedias “chaferas” del presidente. ¿Elecciones transparentes? Las pasadas elecciones han sido las menos transparentes de la historia. Tanto que han descartado un buen grupo de boletas electorales sin justificación alguna, de ciertos sectores que se sabia que eran mayormente izquierdistas; así como el pequeño margen por el que ganó el actual presidente.

Siendo así, El Salvador no es un país democrático. Tampoco Colombia, ni Italia, ni España, Francia o el mismo Estados Unidos. Significa que vivimos en un mundo de dictaduras plenas.

No es posible hacer este tipo de análisis irresponsables. Especialmente por alguien que es publicado en muchos o varios periódicos, y preside una pagina web de una importante institución. Y si se van a hacer, pienso, no hay que hacerlas con el hígado, o por simple ideología, sino con razón (que para esto hemos sido dotados con una masa grisácea llamada cerebro).

Centroamérica, el Banco de Sur y la Renuncia Salvadoreña

Autor: Marvin Ascencio


 

La política económica mundial se ha caracterizado por dividir a los países en dos grandes bloques: los países desarrollados y los países “en vías de desarrollo” (como comúnmente se les llama a los subdesarrollados para que suene menos ofensivo). Esta división también se hace al clasificar a los países desarrollados como Países del Norte, y los no desarrollados como Países del Sur, no solo en clara alusión a las desventajas económicas, sino también a que la mayoría de países en vías de desarrollo se encuentran cercanos o por debajo de la línea imaginaria conocida como ecuador. En América existe un fenómeno bastante marcado del asunto, y es que los Países del Norte son solamente dos: Canadá y Estados Unidos. De México hacia el sur todos son países en “vías de desarrollo”: la llamada Latinoamérica.

Latinoamérica está sufriendo cambios profundos. Actualmente las Izquierdas están recobrando el poder en muchos de los países, especialmente en Sudamérica, pero ya han llegado al centro con Nicaragua y Honduras, y están ganando cada vez más terreno. Un proyecto que las izquierdas sudamericanas han planeado y están ejecutando es el establecimiento de un Banco del Sur que, como diría Hugo Chávez, presidente de Venezuela, nació en los foros civiles y que se está desarrollando con la llegada de “los progresistas” al poder de “las naciones del sur”. El propósito, según los participantes, es conformar un banco que dé créditos a los países afiliados que lo necesiten con bajas tazas de interés y plazos más cómodos, para así ayudarse entre sí para desarrollar sus economías. La idea es “salir de la influencia del dólar, del Banco Mundial y del FMI”.

Nicaragua es parte del Banco del Sur, por lo tanto estaría llegando la influencia de éste a Centroamérica como una alternativa a los préstamos del BID y el FMI. He visto en un periódico que uno de los teóricos del neoliberalismo, quien fue mentor del ex–presidente Alfredo Cristiani, ha recomendado a El Salvador “ver con atención” el caso Nicaragüense a fin de que se imite. Además, por primera vez uno de estos teóricos ha dicho que en Latinoamérica conviene una economía “latinoamericana” no dependiente de Estados Unidos. Es de valorar esta afirmación, ya que los proyectos que impulsa Venezuela, tanto el ALBA, como el Banco del Sur, TeleSUR, MercoSUR, entre otras, son parte de un plan integracionista de los países latinoamericanos (en los que está incluido El Salvador), para formar un Bloque de los Países del Sur, liberación de la economía de estos países en base a cooperación entre si. Lo malo, por no decir lo nefasto, es que el gobierno salvadoreño o se hace el desentendido o se hace el ciego, que no digo que lo es porque bien se da cuenta. Viendo la oportunidad de cooperar entre las naciones latinoamericanas, sigue manteniendo su legendaria dependencia estadounidense, prestando al BID, FMI y BMI, adquiriendo cada vez más deuda externa, acumulando más riqueza en manos de los grandes empresarios y las transnacionales. Estas prácticas y otras son las que hacen que nuestro país no quiera (no nuestro país, sino nuestro actual gobierno) pertenecer a este bloque. Prefiere ser, como hasta ahora lo ha sido, una colonia norteamericana, tal como lo es Puerto Rico, o peor. Y esperando a salir del poder para largarse lo más rápido posible con las tajadas que ya se han robado, y con las que están preparando con los inconstitucionales fideicomisos. ¿A dónde vamos a ir a parar?