El nuevo chiste de Megavisión: Funes no es creible

“Canal 21 quita espacio a Funes por falta de credibilidad” titula hoy la pagina 21 de La Prensa Gráfica. Frente a esta noticia imagino que el ciudadano común, acostumbrado a analizar la política nacional y no ha tragarse las consignas de los reconocidos megáfonos, no se ha asombrado. La letanía que nuestros medios de información son imparciales, objetivos e independientes retumba por el etere y entre las lineas de la prensa nacional. Qué casualidad que los más convencidos asertores de esta supuesta independencia son los medios mismos y el partido ARENA. La población, como resulta de muchas encuestas es más escéptica.

Los salvadoreños después de la firma de Los Acuerdos de Paz reconocieron en los medios de comunicación un considerable nivel de respetabilidad y confianza. Pero estos últimos años parecen haber dilapidado este patrimonio de honradez con la verdad que la gente le reconocía. Para entender las razones de esta caída libre de credibilidad es suficiente ver la mayoría de los noticieros o abrir un periódico. Es suficiente dar seguimiento a un medio para un tiempo bastante breve para descubrir el discurso que está atrás de ello, el hilo conductor que atraviesa las noticias y moldea los editoriales. Si luego pasamos a las paginas de las opiniones podemos asistir un festival de análisis superficiales, sesgados y, lógicamente, en sentido único. Lo trágico de la cuestión es tener que subrayar aquel “lógicamente”, porque en El Salvador es normal, costumbre, casi norma no escrita que en los medios a la izquierda se le de el trato que ellos le dan: les toca tolerarla, tapándose la nariz.

A la luz de todo esto, que Megavisión haya corrido a Funes del espacio que antes le había concedido no parece nada raro o excepcional.

Lastima que cuando el gobierno de Venezuela no renovó la concesión a RCTV ahí todos pegaron el grito en el cielo y aquel deniego a estar en el aire se le llamó censura.

En este caso se trata, lo apostamos, de legitimo derecho a decidir a quienes permitir o no hacer uso de un medio para expresarse. Pero que no digan, nuestros intachables demócratas, que en aquel caso, lo de Venezuela y RCTV, estuvo el Estado a pisotear el derecho a la libre expresión mientras acá es una simple y legitima decisión de un medio privado. El resultado finalmente queda siendo lo mismo: una voz critica hacia alguien o algo viene boicoteada.

El corolario de esta triste decisión, que le añade un entorno aún más desolante, son las declaraciones del director de noticias del Grupo Megavisión, Ernesto López:: “El propósito de recuperar el control de esa franja, mercadológicamente, es corresponder a una nueva estrategia de mercado para capitalizar una mejor audiencia. Por otro lado, también tiene un factor muy importante y creo que es el punto medular de todo esto, y es: cuidar todos los aspectos relacionados con el tratamiento imparcial de temas. Es cuestión de credibilidad lo que nos ha llevado a retomar esta franja”. Parecería que el problema fuese “mercadológico”, que podría ser una manera disfrazada para decir que o hubo presiones (políticas) externas o que, paralelamente, a los empresarios que se anuncian en él, y que podemos imaginar de que tendencia son, no les gusta ver sus anuncios en un canal donde transita Funes, aún cuando éste tiene sus propios anunciantes para sus franjas. De cara a esta posible explicación evitémonos repetir la canción que ya sabemos de memoria sobre el hecho que sin publicidad los medios no pueden subsistir y que por lo tanto si queremos estar informados y tener programas educativos, bonitos y de calidad debemos aceptar esta realidad, bla, bla, bla. Este ya es un refrán nacional, y lo más chistoso es que los que nos lo repiten a cada rato luego tienen el animo de aseverar que dicha situación no quita un gramo de independencia a los medios mismos.

Luego, lo de la “cuestión de credibilidad” es algo paradigmático e irónico al mismo tiempo.

Siempre Ernesto López añadió que la nueva revista matutina que espera a los televidentes será un programa con “una participación más balanceada de todos los sectores del país”. Ya, como decía el paradigma tristemente irónico se moldea alrededor de cierta manera de razonar: en el país hay espacios noticiosos donde las entrevistas que se hacen a ministros y políticos de la derecha son prácticamente de rodilla, donde se evitan las preguntas más “espinosas”, donde a la respuesta evasivas no se le da seguimiento, donde el “anchorman” hace sus medio-comentarios generalmente complaciente hacia ARENA y critico hacia la izquierda y todo esto está bien. La profesionalidad del periodista se mide, según esta lógica, en su capacidad de saber disfrazar su simpatía, verdadera o interesada, por quienes detenten el poder. Del otro lado, si un Funes declara ser hombre de izquierda “pierde credibilidad”. Si un Funes es sospechado de ser futuro candidato de una parte política ya no es serio que siga haciendo el periodista mientras es legitimo y aceptable que el presidente de la Republica, siendo presidente también de su partido, haga propaganda política en tiempo de elecciones (lo que pasó en las ultimas elecciones administrativas). Ahí, la legión de periodista y directores independientes y objetivos han tratado el argumento con el sagrado miedo de tocar el principio de lesa majestad.

La Prensa Grafica, al reportear la noticia del espacio quitado a Funes, menciona al final dos hechos: recientemente el periodista viajó a Estados Unidos donde instó a los salvadoreños a exigir su derecho a votar y criticó la administración de Antonio Saca, y también en las ultimas semanas hubo un polémico debate telefónico con el diputado de ARENA Norman Quijano que este ultimo cerró cortando molesto la llamada. No se crea que en su texto LPG haya amarrado estos dos episodios con la decisión de Megavisión de quitar la franja a Funes; solo los tira ahí quizás por una suerte de deber informativo.

Ahora podríamos abrir las apuestas: ¿Qué alguien luego de tan bochornosos comportamiento del periodista haya ido a quejarse a donde su laméntelas pesan como o más que los dólares que inyectan entre publicidad electoral, publicidad de las instituciones gubernamentales y comerciales las firmas de los compadres empresarios?

Y el que no es creíble es Funes… Esta sí que es buena.

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