El Sionismo y América Latina (Entrevista con el Prof. Mauro Manno)

Autor: Redacción Patria Exacta


La decisión de contactar el Prof. Manno fue casi unilateral. Vino del Vice-director y Director de Imagen Corporativa de Patria Exacta. “¡Hay que desafiar al conformismo!”, fue el grito. ¿Por qué? Porque Patriaexacta.com es una sumatoria de ideologías y visiones del mundo, de ideas y posiciones, de sueños y esperanzas pero, al final, es y quiere ser, sinónimo de cambio.

Hablar de Israel hoy es un deber, porque tenemos un Hermano Toby que ostenta la bandera del estado judío a su espalda y porque nuestras tropas están en Irak, una tierra que reprocha hace 50 años la presencia y violencia de Israel. Demasiado evangélicos tienen colgada al cuello la estrella de David y demasiados católicos ni le hacen caso. La misma estrella está sobre los buses y sobre las iglesias de las zonas rurales. Tenemos que entender lo que pasa. Porque nada pasa así, por simple soplo del destino.

Esta entrevista con el Prof. Manno dividió la redacción: los favorables y los contrarios, e irónicamente el traductor principal es uno que los palestinos no pueden ver ni en pintura.

Amigos lectores, ganó la democracia, no la de los simples y fríos votos, sino la de la fidelidad a las fuentes, la de la voluntad de no aceptar tabúes o verdades preconfeccionadas. El Prof. Manno argumentó y explicó sus ideas y posiciones frutos de largos y exhaustivos estudios e investigaciones; nosotros, como Patria Exacta, las ofrecemos a los ustedes. Un solo consejo para la lectura: leer con la razón y no con el hígado. Siempre hay mucho que aprender.

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MAURO MANNO

Nació en Bélgica el 30 de Julio de 1951 donde estudió y salió de bachiller de la Escuela Europea de Mol.

Luego se fue a Italia y egresó de licenciado del Instituto Oriental de Nápoles en idiomas y Civilizaciones Occidentales. Desde 1977 imparte clases de idioma y literatura extranjera en distintas instituciones superiores. Hace años se ocupa de de historia del Oriente Medio y de la Palestina. Se ocupa con particular interés de la historia del sionismo y de la colonización de Palestina. Es miembro de la asociación internacional de traductores TLAXCALA, y traduce del francés, ingles y holandés al italiano. Es miembro fundador y socio del Instituto “Enrico Mattei” de Altos Estudios sobre el Cercano Oriente y el Oriente Medio donde imparte clases de Historia e Ideología del Sionismo. Colabora con distintos periódicos y revistas de la izquierda anti-imperialista en Italia y en el Mundo. Cuenta con distintas obras sobre el Medio Oriente, la guerra en Irak y el sionismo.

Se considera un militante anti-sionista y anti-imperialista, un defensor de Palestina y de la lucha de los pueblos contra Israel y el imperialismo norteamericano.

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Octubre 2007

PatriaExacta: La primera pregunta es la más directa y sirve para que nuestros lectores comprendan en que campo nos movemos: ¿Qué es el sionismo? ¿Como se mueve y qué quiere en el continente latinoamericano?

M.M. – El sionismo es un fenómeno muy complejo y una respuesta exhaustiva a su pregunta necesitaría un razonamiento muy articulado y por tanto mucho tiempo. Veremos de aclarar unos puntos.

Los sionistas y sus sostenedores aman definir al sionismo “nacionalismo” judío. Unos van más allá y lo definen como “movimiento de liberación nacional” de los judíos, por esto definen el terrorismo anti ingles de los judíos de Palestina en los años 1946-48 como “lucha de liberación nacional”. Estas afirmaciones no pueden ser compartidas porque chocan con la realidad histórica y con la lógica.

Si el sionismo fuese verdaderamente “nacionalismo judío” y el terrorismo de 1946-48 fuese una “lucha de liberación nacional”, ¿Cómo deberíamos llamar la expulsión de palestinos de su tierra? Una lucha de liberación nacional no expulsa a un pueblo de su tierra, por el contrario, deberían liberarlo de la opresión de una potencia colonial o imperialista. La verdadera lucha de liberación de la opresión era la conducida por los palestinos contra una potencia imperial (el Reino Unido) y contra los colonos hebreos que ella introdujo a Palestina (los sionistas).

Si el terrorismo anti-anglosajón (y anti palestino) de los años 1946-48 hubiera sido una verdadera “lucha de liberación” de la potencia colonial inglesa, ¿Cómo explicar la colaboración entre el imperio británico y el sionismo de 1917 (Declaración de Balfour) a la conclusión de la II Guerra Mundial, una colaboración que ha permitido la colonización hebraica de Palestina?

Siguiendo la misma lógica de los sionistas tendríamos que definir como “lucha de liberación” la guerra de los Boeros contra el imperio británico al principio del siglo XX; lo mismo sería por el golpe de estado de los colonos blancos guiados por el racista Jan Smith en la ex-Rhodesia contra los ingleses en 1965. En los dos casos los colonos ingleses puestos con la complicidad de la potencia colonial y protegidos por esta se rebelaron al Imperio Británico para evitar que, con la descolonización, el poder cayera en manos de los negros. En ambos casos, luego de la salida de los ingleses, los colonos blancos instauraron democracias solo para blancos y un sistema de apartheid (segregación racial) para los negros. El régimen de apartheid blanco en Rhodesia duró pocos meses, pero duró décadas en Sur África. Lo mismo ha pasado en Palestina: los colonos hebreos, sentados por los ingleses se han rebelado contra el Imperio Británico para evitar que, con la salida de los ingleses, Palestina volviera a los palestinos. Cuando los ingleses se fueron, los colonos judíos instauraron un sistema democrático pero solo para ellos mientras han creado un sistema de apartheid para los palestinos. Hoy la colonización hebrea de Palestina sigue y sigue la expulsión del pueblo palestino. Además el sistema israelí es más grave de los precedentes porque plantea la expulsión de la totalidad de los habitantes originarios de la región. Los regimenes de apartheid de Sur África y Rhodesia no tenían como objetivo expulsar los negros y sustituirlos todos con blancos. Parecería que la desventura de los palestinos ha sido posible también por el hecho que ellos no son de piel negra. Si este hubiera sido el caso, los sionistas habrían tenido más dificultades en hacer lo que ha hecho.

En Occidente, la versión de la historia hebrea del XX siglo, en Europa, y en el Oriente Medio, es la versión sionista, fundada sobre falsificaciones, mentiras, un uso impropio de los términos pero también sobre mitos milenarios que tienen su origen en la Biblia.

Pero la versión sionista es dominante, así que, si se quiere resolver el conflicto en Oriente, esta tiene que ser desestructurada y sustituida por los resultados de una libre y objetiva reconstrucción histórica de los hechos. Se necesita también analizar y colocar correctamente en la historia y en la religión unos mitos bíblicos como el del “pueblo elegido” o el de la “Tierra prometida”.

Una introducción a estos temas (pero solo una introducción) se encuentra en mi libro “La Naturaleza del Sionismo”, en el que recojo los resultados de importantes investigaciones que han sido silenciadas por la cultura dominante y en buena medida dominada por el sionismo y sus secuaces.

Me doy cuenta que he dicho solamente lo que el sionismo no es y no puede ser; si queremos hablar de lo que es podríamos decir que más que una forma de nacionalismo es una forma de racismo. No es una casualidad que la ONU lo halla definido de tal manera entre 1975 y 1990. Solamente luego de la primera guerra contra Irak y la caída de la Unión Soviética, los sionistas y los norteamericanos han logrado revertir esa decisión de la comunidad internacional. Pero creo que solo de forma provisional.

Si queremos considerar al sionismo como una forma de nacionalismo estaríamos frente a un nacionalismo bien raro. Los judíos, antes de Israel, vivían (y la mayoría de ellos siguen viviendo) en muchos países del mundo. De generaciones, a veces milenios. Sería de esperarse que ellos consideraran su patria los países donde han nacido sus padres y los padres de sus padres. El judaísmo es o debería de ser una religión y en un país muchas veces hay múltiples comunidades religiosas y esto no quita que la patria sea única, la patria de todos, independientemente de la religión que cada ciudadano profesa. Para muchos judíos es así, pero no para todos. Los sionistas no consideran patria la tierra donde viven. Su patria es Israel y nada más. Además piensan que Israel es la patria de todos los judíos, que sean o no sionistas. Palestina es, para ellos, exclusiva de los judíos, como Israel es un Estado solamente para los judíos. Una patria y un Estado racistas.

Esta visión está definida como “nacionalismo orgánico” y nace en el Este de Europa y en Prusia al final del siglo XIX. Su principio se puede definir y sintetizar así: un pueblo, una tierra, un estado, Blut und Boden. El termino “nacionalismo” por esta especie de fenómenos es engañador porque, como luego veremos mejor, no se trata acá de concepto de “nación” sino de “raza”.

Según esta definición, quien no pertenece a un determinado pueblo, no debe vivir en la tierra de ese determinado pueblo y no debe hacer parte del Estado de dicho pueblo. Esta idea “orgánica” ha llevado al Nazismo y a su lógica consecuencia: la expulsión de los judíos en cuanto ellos no eran considerados parte del pueblo alemán. Se trata de una visión racista. O mejor, es racismo al 100%. A este concepto “orgánico” se contrapone el nacionalismo liberal, que se basa sobre el concepto de “nación” y no de “pueblo”. Este nació en Francia durante la Revolución Francés y se fundamenta sobre la idea que todos los individuos que viven en un determinado país hacen parte de la nación, sin distinción de raza, religión o cultura. Hoy este concepto liberal es universalmente reconocido mientras la visión “orgánica” murió con el Nazismo al fin de la II Guerra Mundial. Murió en todos los lados, con la excepción de Israel donde constituye la ideología del Estado, el sionismo. Israel es el Estado exclusivo para los judío, la patria de todos los judíos y que tiene que excluir a todos los no-judíos, empezando por los palestinos.

Entre la visión nazis y las sionista yo veo una diferencia, pequeña pero significativa: los nazis pretendían para el pueblo alemán una tierra en su mayoría habitada por gente de raza alemana (o que ellos consideraban tal), los sionistas exigen para los judíos una tierra habitada por otro pueblo, los palestinos. Los nazis no necesitaban una limpieza étnica tan radical como la que están conduciendo los sionistas desde 60 años.

Esta es la idea de fondo del sionismo, pero el sionismo es mucho más, no tiene que ver solo con Palestina sino con todo el mundo. Veamos porqué.

Desde el primer congreso sionista (Basilea, 1898), está claro que los sionistas quieren conquistar a todos los judíos a su causa y utilizarlos para su estrategia. Las decisiones finales aprobadas en el congreso son:

  1. Favorecer de manera sistemática la colonización de Palestina
  2. Favorecer la organización y federación de todo el judaísmo mundial en los distintos países por medio de asociaciones locales y federaciones generales entre los límites consentidos por las leyes
  3. Fortalecer la conciencia nacional del pueblo judío
  4. Buscar y promover cualquier iniciativa que pueda lograr que los gobiernos del mundo apoyen las metas de los sionistas

Olvidemos por un segundo el punto 1, que es obvio, y analicemos los puntos 2, 3 y4. ¿Qué significan?

Quieren decir que los hebreos de los distintos países no pertenecen a esos países, no son una minoría nacional sino un pueblo distinto que quiere organizarse en una única estructura mundial con federaciones y sociedades locales en los distintos países. Dichas organizaciones y federaciones locales trabajan para los fines del sionismo. En cada país los sionistas trabajan para el sionismo y (hoy) para Israel.

Si un sionista llega a cubrir un cargo gubernamental en el país donde vive, ¿Qué debe hacer? ¡Contribuir al proyecto sionista!

Si el judaísmo fuera una religión no habría nada de malo que un adepto persiguiera los fines de esta religión. Pero el sionismo ha logrado pervertir la religión judía transformándola en una estructura mundial que obra, sobre las naciones, los Estados, etc. Según sus propios fines, que son políticos, que nada tienen de verdaderamente religioso pero tienen mucho que ver con el poder y el dinero. Al principio de su historia el sionismo fue condenado por peligroso y subversivo por la mayor parte de los judíos, sobre todo por los rabinos ortodoxos. En mi libro reporto algunas citaciones de religiosos que condenaban el sionismo porque ese daba razón a las acusaciones de los antisemitas en contra de los hebreos, las que decían que era un pueblo distinto y que buscaban solo sus intereses en contra de los de las naciones donde vivían.

Luego de la fundación del Estado judío y aún más después de la victoria del 1967 en la que Israel aniquiló los ejércitos árabes, el sionismo se ha convertido en una profesión de fe meramente política (en distintas formas y tonos) de la mayoría de los judíos del mundo.

Han quedado pequeños enclaves de resistencia anti sionista; los judíos religiosos de Naturei Karta y los laicos que se pronuncian en favor de un Estado Único y democrático (no orgánico) para judíos y palestinos en Palestina.

Hoy podemos ver que la lobby judía en Estados Unidos y los judíos neoconservadores sionistas de la Administración Bush hacen una política de guerra en Oriente Medio y promueven el dominio de Israel sobre los árabes.

Podemos ver también que el judío sionista de derecha Sarkozy, junto con su Ministro para las políticas exteriores, el judío sionista de “izquierda” Kouchner demuelen la política de abertura hacia el mundo árabe, que quiso De Gaulle y sus seguidores, y también la política de independencia que Francia mantenía hacia Estados Unidos y se han alineados a los dictámenes de los neoconservadores sionistas norteamericanos. La vuelta filo-israelí es evidente y ya está creando tensión en la misma Francia y en la Unión Europea. Kouchner ya habló de guerra contra Irán y Francia pide a Europa sanciones contra este país, sin importar la que puedan ser las decisiones de la misma ONU. Entonces ¿Estos dos políticos “franceses” (Sarkozy y Kouchner) están haciendo política francesa o sionista?

En realidad todos los judíos que han adoptado el sionismo, donde quiera se que encuentren y sin importar la posición que ocupan, trabajan para Israel, para el sionismo y su política guerrerista y neoconservadora.

Está siempre más claro y evidente que todas las instituciones políticas y monetarias norteamericanas están bajo el control de la Lobby judía, con serios peligros para la misma federación norteamericana. No es mera coincidencia que en los últimos tiempos ha aparecido un nuevo debate sobre la Lobby judía en Estados Unidos y pronto veremos los frutos.

El sionismo hoy, como en el pasado, se reconoce de su política. Hoy su política es una política intervencionista y militarista, sobre todo en el Oriente Medio. Después de la guerra contra Irak, el sionismo se prepara a la guerra contra Irán, con el fin que este país árabe no logre un desarrollo económico fuerte que limitaría el poder de Israel en la región. Si bien el centro del intervencionismo del sionismo es hoy el Oriente Medio, no hay que creer que América Central y Cono Sur sean excluidos del dominio sionista.

El sionismo apunta a un dominio mundial, sea a través del uso de la potencia militar norteamericana, sea a través de las instituciones monetarias internacionales, sea a través del uso de la ideología sionista que en la práctica es la religión del “holocausto” o de su aliado, el cristianismo sionista. Los norteamericanos que desde siempre dominan el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el Banco Mundial, han tradicionalmente dejado en las manos de banqueros judíos estas dos instituciones (como También la Federal Reserve). Recientemente han puesto a la dirección de esta ultima institución judíos neoconservadores y sionistas, como Wolfowitz, artífice de la guerra contra Irak. Ahora, en acuerdo con la Francia de Sarkozy, han cooptado Strauss-Khan, un sionista francés.

Las instituciones monetarias internacionales son un instrumento para aplastar a los pueblos y imponerles un sistema neoliberal que favorece las elites de los países ricos y sobre todo de la finanza internacional, en su mayoría en manos judías.

Si la intervención militar estadounidense y sionista no es hoy actual en América Latina (pero sí en el Oriente Medio), no cabe duda que la política económica neoliberal produzca enormes daños a la región, sobre todo en aquellos países, como México y El Salvador, que han aceptado pasivamente el liberalismo de Wall Street.

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Patria Exacta: En Centroamérica, y El Salvador sobre todo, ha sido en los años ’80 del siglo pasado una de las zonas geográficas donde la hegemonía estadounidense ha sido más evidente. El caso salvadoreño es emblemático: para aniquilar la guerrilla con sus franjas más o menos comunistas Washington gastó por aquellos tiempos cifras espantosas. La cara más odiosa y atroz que marcó aquella época fueron los famosos “escuadrones de la muerte”, pagados, se dice, por un microcosmo de empresarios salvadoreños radicados en Miami y por exponentes o “compadres” de ellos y muy cercanos a personajes del partido republicano estadounidense. El dato curioso es que existen testimonios que mencionan la presencia de agentes del Mossad en tierra cuzcatleca, como “capacitadores” de los miembros de los “escuadrones de la muerte”. ¿Qué tenía que ver el servicio secreto israelí con la lucha anticomunista que se libraba en uno de los países más pequeños y débiles de América Central?

M.M. – La Administración de Reagan era guerrerista e interventista. No era dominada por los sionistas como las administraciones sucesivas de Clinton y Bush hijo. Pero en su gobierno Reagan tenía unos sionistas que empujaban para que Estados Unidos se sirviera de Israel para sus objetivos en América Latina a cambio de un mayor apoyo internacional a la política israelí en el Oriente Medio. En ese entonces estaba la guerra entre Irak e Irán. Estados Unidos había empujado a Irak de Saddam Hussein a atacar a Irán de la revolución komeinista. Israel estaba en problemas; sea que ganara Irak o Irán ambos podía luego ser una potencia en grado de hacer peligrar el Estado de Israel. Por esto adoptó la estrategia de hacer que los dos contrincantes se pelearan por un tiempo muy largo para desgastarse mutuamente. Cuando Estados Unidos se alinea con Irak y parece que este pueda ganar la guerra, Israel apoya a Irán para que la misma no termine. En esta lógica, Elliot Abrahms, judío sionista de la Administración Reagan, imaginó y logró imponer al Pentágono la llamada política de la Irán-Contras Connection. Era una operación conjunta entre Israel y Estados Unidos para llevar piezas a las armas iraníes que los Ayatollah había heredado por el filo-norteamericano Shah de Persia, Reza Pahlavi. Con el dinero recabado se compraban armas livianas para los Contras de Nicaragua. Con esta operación la intervención israelí en Centro América aumentó considerablemente. Se lograban dos ventajas: se vendían armas e instructores a los grupos paramilitares de derecha (como los Contras) y servía a sus intereses norteamericanos. Apoyar a los intereses norteamericanos en la región quería decir soldar los lazos entre Estados Unidos e Israel y por lo tanto garantizar al Estado judío ayuda financiera, militar y política. La lógica de siempre; se sirve al patrón de Estados Unidos pero al mismo tiempo se apoya al sionismo y a Israel, con toda desventaja para los pueblos latinoamericanos.

La intervención israelí en América Latina es de todas maneras precedente a la presidencia de Reagan.

Para mantenerse en una situación de ventaja y romper el aislamiento internacional, Israel ha buscado siempre apoyo donde sea: en el Sur África racista, en el régimen franquista, en las dictaduras latinoamericanas. A estos países ha proporcionado armas, tecnología para las guerras contrainsurgentes, instructores e informaciones secretas recogida por sus agentes en los distintos países donde los judíos sionistas ocupan cargos estratégicos e importantes.

Israel es un país reaccionario, ¿Por qué asombrarse que se ate a otros regimenes reaccionarios y racistas?

Si de por medio hay dinero que ganar y apoyos políticos que lograr, las razones de los pueblos oprimidos tienen muy pocas relevancia.

La intervención israelita en América Latina está muy bien documentada por Andrew y Leslie Cockburn en su libro “Amistades peligrosas” (Gamberetti editora, 1993, Roma) sobre todo en los capítulos IX y X, “Los intocables” y “a lado del General” (pp. 251-325).

Los países involucrados van de Bolivia hasta Colombia, de Guatemala hasta Nicaragua, de Panamá, Costa Rica, Honduras hasta El Salvador.

De todas formas Israel no ha intervenido solo militarmente en América Latina. En los años sesenta, mientras los instructores israelíes preparaban los grupos de seguridad de las dictaduras, junto con la CIA, el Estado judío intervenía también a través de asistencia técnica y actividades civiles. Pero no se trataba de ayuda finalizada al desarrollo sino era parte de una estrategia global de dominio estadounidense y para contrastar la expansión de la revolución cubana. Un analista israelí, Benjamin Beit Hallahmi, declaró que “las actividades de Israel en América Latina (en los años ’60), aún en el principio, y también cuando eran eminentemente civiles, hacían parte de una estrategia norteamericana para combatir los extremismos en la zona. En algunos países Washington creaba policías secretas, mientras la federación sindical israelí Histadruth…organizaba una red de domesticadas cooperativas rurales” (Cockburn, Pág. 257)

Yo personalmente no he profundizado la intervención de los sionistas en América Latina: los militantes del mundo entero acogerían con interés y entusiasmo una contribución sobre este argumento por parte de investigadores latinoamericanos.

De toda forma, la intervención de Israel y de los sionistas en América Latina de los años ’60 hasta hoy es parte de un proyecto de dominio global norteamericano-israelí, dos poderes criminales en simbiosis animados por una doble relación siervo-patrón donde cada uno de los dos es contemporáneamente siervo y patrón del otro.

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Patria Exacta: Mitad de los años ’80. Con el magnicidio de Monseñor Romero la Teología de la Liberación entra en una especie de coma; la guerra seguía, la acusación contra los “curas rojos” de fomentar la violencia revolucionaria parecía dar sus frutos, la población estaba cansada y agobiada. La Iglesia Católica, huérfana de su líder más carismático y controversial, era en crisis. Paralelamente Pat Robertson con la ayuda de la CIA y del Departamento de Estado norteamericano deciden de amansar las plebes rebeldes enviando un sinnúmero de misiones evangélicas. En poco tiempo El Salvador es invadido por una galaxia de iglesias reformadas y ejércitos de pastores. La consigna es clara: hay que pasar del mensaje de búsqueda de una justicia social (Teología de la Liberación) al de la resignación y aceptación pasiva del orden divino sobre la tierra. Así la derecha al poder desde el fin de la guerra vive una relación idílica con las iglesias evangélicas. Muchas de estas iglesias o sectas en su simbología presentan la estrella de David (símbolo de la bandera nacional de Israel) o el candelario con 7 brazos. La iglesia con mayor influencia (política y por numero de feligreses) –el Tabernáculo Bíblico Bautista- se define “Amigos de Israel” y mantiene en escandalosa evidencia la bandera israelí. Una vez más: ¿Qué tienen que ver los evangélicos con el Estado de Israel y sobre todo porque invadir con dichas simbologías un país tan lejano por mentalidad y costumbres a la realidad judía?

M.M. – Para conquistar, los Estados Unidos necesita a agentes y aliados internos. El primer grande aliado es la Lobby judía-americana, que controla el partido demócrata, el republicano y las instituciones del Congreso; el segundo aliado es la Bible Belt, el conjunto de las iglesias cristinas-sionistas de Estados Unidos. Si el Congreso y los dos principales partidos son controlados a través del uso de los financiamientos, la amenaza de la acusación de de antisemitismo, el apoyo o no por parte de la prensa judía a los candidatos según sean estos favorables o contrarios a la política de Israel, la Bible Belt usa instrumentos ideológico-religiosos. Los protestantes ingleses que fundaron Estados Unidos llevaron en el nuevo continente una versión anti contestataria de cristianismo. El mensaje del catolicismo se funda sobre el ejemplo del Amor de Cristo para los demás que aparece en el Nuevo Testamento. Calvinismo y puritanismo norteamericano se fundan sobre el Antiguo Testamento. Por esto no debe asombrar que ellos hayan interiorizado los conceptos de “Pueblo elegido”, “Tierra prometida”, etc. Aún menos debe de sorprender que se hayan reconocido en el mesianismo hebreo. Por el hecho que los representantes de la Bible Belt proponen una lectura literal del Viejo Testamento, bajo la influencia del sionismo y la fundación del Estado de Israel, se han vuelto ellos mismos sionistas. Han adoptado la política racista y anti Islam de Israel, promueven y apoyan sus guerras y su visión de dominio.

Como Israel ha intervenido en América Latina en apoyo a Estados Unidos y sus intereses de geopolítica, de la misma manera el Bible Belt interviene (esta vez ideológicamente) contra la Iglesia Católica y antes contra la Teología de la Liberación porque representan de cierta forma una oposición a los intereses sionistas y norteamericanos.

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Patria Exacta: Como Usted ya sabe el Gobierno de El Salvador ha quedado entre los pocos que siguen apoyando la invasión de Irak por parte de Estados Unidos y hasta mantiene tropas en la zona del conflicto. Se dice amigo de Israel y al mismo tiempo se proclama favorable a que surja un estado palestino. Según su juicio, ¿Estamos frente a una estrategia dictada desde arriba (norte) o se trataría de una forma de demencia política típicamente latinoamericana?

M.M. – La clase dominante salvadoreña depende económicamente y políticamente de Estados Unidos. Ha adoptado los dictámenes neoliberales impuestos de Washington y quiere integrar su economía en el sistema globalizado que promueve Wall Street. Cuando un país tan pequeño opta por este camino significa que renuncia a una política autónoma. Se entiende así porque El Salvador sigue manteniendo tropas en Irak. Es una estrategia que viene impuesta por Washington pero no hay de que asombrarse. Luego declararse favorable al surgimiento de un estado palestino no va en contradicción con la postura servil hacia los neoconservadores del Pentágono. Es parte del plan. El mismo Bush se dice favorable a que los palestinos tengan un propio Estado, hasta organizó una conferencia internacional de la que tendría que nacer dicho Estado. Naturalmente de ahí no saldrá nada.

Hasta Israel, con palabras, es favorable a un Estado Palestino. Pero la realidad es que el Estado sionista siempre quiso apropiarse de toda Palestina y también de otros territorios. Su proyecto es ocuparlos militarmente, sacar sus habitantes y luego sustituirlos con colonos hebreos. Son 60 años que lo está haciendo. Pero como quiere echar humo en los ojos de los goyim habla siempre de un Estado Palestino y hace referencia a la resolución de la ONU sobre la división de Palestina en 1947. Favorecer el nacimiento de un Estado Palestino no sería difícil para Israel, si lo quisiera de verdad: bastaría retirarse de los territorios ocupados en 1967 como mandaba la resolución 242 de la ONU. Israel dice querer un Estado Palestino pero luego hace de todo para que este nunca se realice y para mientras sigue colonizando. El discurso de los dos estados le conviene a Israel: quedarse en negociaciones internas y externas, entre pausas, pequeños logros, retrocesos, etc. En un juego sin fin. Si un día este estado naciera (¡si!) será solo un conjunto de Bantustans o reservorio árabe (como las reservas indígenas de Estados Unidos), totalmente a la merced de Israel que podría sofocar su voluntad. Lo que pasa hoy en Gaza debería hacernos entender de qué Estado Palestino se trata.

Por lo tanto El Salvador, de manera no distinta de los gobiernos europeos y del norteamericano, está haciendo el juego de Israel. Si ni los potentes Estados Unidos lograron imponer el estado palestino a Israel, imaginémonos que podría lograr El Salvador. El estado israelí sabe todo esto y le está bien que todos hablen sinceramente o falsamente del estado palestino, pero al final de cuenta los ponen en condición de no poder hacer nada en lo concreto.

En 1947 los palestinos y los árabes se opusieron a la división de Palestina. Dicha división fue impuesta por una ONU constituida por solamente 56 países, dominados completamente por las potencias ganadoras de la Segunda Guerra Mundial. Pakistán propuso un estado único democrático para palestinos y judíos. La propuesta fue rechazada por los sionistas, los ingleses y los norteamericanos.

Hoy muchos palestinos se están dando cuenta que la propuesta de los dos estados es un engaño de los sionistas y que nunca lograrán algo por la negociaciones.

La única solución ha sido siempre y es todavía actual la de un solo estado democrático y no racista para palestinos e israelíes. Como en la Republica Sur Africana. Una solución que tendría también que garantizar que los prófugos palestinos pudieran regresar a sus tierras.

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Patria Exacta: En 1932 El Salvador ha sido teatro, según muchos historiadores e investigadores, de unos de los mayores y más crueles genocidios de la era moderna en América Latina. A causa de una insurrección indígena, tildada de comunista por el gobierno de entonces y de los siguientes hasta hoy, el régimen del General Maximiliano Hernández Martínez masacró alrededor de 300 mil personas (cifra más alta entre las que se proponen; más vamos hacia la derecha y más baja el numero de las victimas). Desde entonces la cultura náhuatl y pipil ha sido aplastada, negada, reprimida. Obligada al silencio.

Las persecuciones han durado décadas y al final culturas y tradiciones han sido casi borradas. Los pocos documentos y estudios valiosos sobre el tema han sido destruidos por la Guardia Nacional en la década de los ’80.
Lo peor es que de aquel genocidio hoy nadie habla, no existe, nunca existió. Ese es el punto, polémico y peligroso: los genocidios.

¿Por qué en nuestra cultura occidental y democrática existe un solo genocidio “príncipe”, el de los judíos por obra de los nazis, y los demás son relegados a simples accidentes de la historia o son totalmente silenciados?

M.M. – Que hoy se hable solamente de genocidio de los judíos y nunca de lo de los indígenas norteamericanos es un ejemplo, solo para citar uno, del dominio ideológico sionista sobre el Occidente.

El Holocausto se ha transformado en una religión con sus mitos y sus ritos. Si alguien tiene la osadía de poner en discusión la versión sionista del holocausto en Europa puede acabar en una cárcel. La otra cara de la moneda es que se puede negar el exterminio de los indígenas de Norteamérica o cualquier otro. Hoy muchos entienden que Israel y la lobby judía norteamericana utilizan la retórica del “holocausto” con la que no dejan de bombardearnos (películas, libros, artículos, novelas televisivas, documentales, conmemoraciones, museos, conferencias, polémicas, etc.) por razones bien distintas de las humanitarias en nombres de las cuales episodios históricos de tal portada tendrían que ser recordados.

Las verdaderas razones son:

  • Justificar la actual política de Israel hacia los palestinos
  • Justificar la limpieza étnica del 1948 y de 1967
  • Dominar a Occidente con una narración histórica que pretende acusar a todos de haber apoyado al holocausto
  • Chantajear los países que participaron en la II Guerra Mundial apoyando a Alemania y Suiza para extorsionar hoy dinero
  • No permitir toda discusión seria sobre el papel de los sionistas en el “Holocausto” (uno de los argumentos de mi libro)

También la Iglesia Católica viene sistemáticamente acusada de haber brindado ayuda a los nazis. La acusación es completamente falsa pero sirve para que el Vaticano no pueda manifestar su tradicional posición en defensa de los palestinos y en favor de la paz.

El sionismo no es una religión pero es fácil entender que su objetivo es sustituir la tradicional religión hebrea y unir a todos los judíos, creyentes y no, alrededor de los mitos, la ideología y la política sionista. La religión judía se oponía a la cristiana (y sobre todo a la católica que nació de su interior): el sionismo sigue contraponiéndose al catolicismo con la ayuda de la Bible Belt (en Estados Unidos y en América Latina) y a través de la religión del “holocausto”. Nos sirve mucho para entender que la religión del “holocausto” es el opuesto, como en un espejo, del la religión cristiana (católica). Como Jesús ha muerto, matado por los judíos, pero luego ha resucitado por la salvación de la humanidad, así los judíos han sido exterminados por los cristianos en el “holocausto” han resucitado en Israel para salvar la humanidad. El sionismo es sin duda un instrumento “religioso”, más eficaz de la religión hebrea tradicional, para combatir el catolicismo y para unir a todos los judíos creyentes y no, y finalmente para promover un dominio ideológico sobre el Occidente.

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