La Nación Centroamericana en Estados Unidos

Autor: Walter Monge | Comisión Cívica Democrática


Este país en el norte de América, el cual es la meca del capitalismo en el mundo, es un destino casi obligado para muchos seres humanos, quienes generalmente, por razones políticas o económicas en sus países de origen, nos vemos forzados a iniciar un éxodo literalmente bíblico, en busca de la tierra con abundancia en pan y leche, creando de esa manera a un pueblo que a través de los siglos se ha conocido como Diáspora.

A pesar de que el termino tiene su origen con relación al éxodo del pueblo hebreo, actualmente, se utiliza para identificar a pueblos emigrantes como el salvadoreño, el guatemalteco, etc.

Se estima que la diáspora centroamericana se aproxima a 10 millones en este país, constituyendo el 80 % de ellos, ciudadanos de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

La nación centroamericana inició el éxodo masivo desde sus países de origen durante la década de los setenta, cuando movimientos revolucionarios en Nicaragua y El Salvador, culminaron en guerras civiles que montaron campos de batalla, los cuáles sirvieron como diseños bélicos experimentales durante la guerra fría entre Estados Unidos y la ahora extinta Unión Soviética, quienes en ese momento eran las superpotencias militares del mundo.

Estos movimientos revolucionarios desestabilizarían las estructuras políticas, sociales y económicas de la región, lo que provocaría la emigración de millones de centroamericanos en las subsecuentes décadas y que aun hoy, en tiempos de paz, continua.

El movimiento liderado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSNL), inició una guerra revolucionaria en Nicaragua en contra de la dinastía Somozista, liderada en ese momento por el dictador de la tercera generación de la dinastía, Anastasio Somoza Debayle, que culminaría con su derrocamiento el 17 de julio de 1979.

Durante ese tiempo, en El Salvador se sostenían platicas entre los lideres revolucionarios de los diferentes grupos guerrilleros para fundar lo que seria constituido en 1980 como el Frente Farabundo Marti para la Liberación Nacional (FMLN). Este movimiento tendría menos éxito que el nicaragüense, con respecto a la victoria por medio de las armas, ya que no alcanzaría obtener el poder a través de su esfuerzo militar. Sino que el enfrentamiento bélico culminó con un acto sin precedentes en la historia latinoamericana, como lo fue, la firma de los acuerdos de paz, con los cuales se proclamó un empate militar entre ambos ejércitos y la incorporación del ejercito revolucionario a la vida política y civil.

En Guatemala, en 1982 se instituyó la Unidad Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG) que al igual que el ejercito revolucionario salvadoreño, firmó un tratado de paz el 29 de diciembre de 1996, poniendo así fin, a un conflicto armado que duró 36 años.

Honduras, no vivió una revolución ó una guerra civil, pero el conflicto armado acontecido en los países vecinos, dio origen a principios de la década de los 80’s a estructuras guerrilleras constituidas como las Fuerzas Populares Revolucionarias Lorenzo Zelaya (FPR-LZ) y el Partido Revolucionario de los Trabajadores de Honduras (PRTC-H). Ambos grupos fueron aplastados militarmente por el ejercito gubernamental, desapareciendo totalmente para 1991.

Panamá, durante los 70’s y 80’s fue sometido a las dictaduras militares de los Generales Omar Torrijos Herrera y Manuel Antonio Noriega, siendo este ultimo, quien sumergió a Panamá en una crisis económica, al asumir el poder en 1983, finalizando su dictadura en 1989, después de declararle la guerra a Estados Unidos y ser invadida para someter al dictador a cumplir sentencias carcelarias por narcotráfico y lavado de dinero, que aun cumple en este país.

Costa Rica vivió su ultimo conflicto bélico en 1948, debido a la protección de la transparencia del sufragio con respecto a un denunciado fraude electoral. Las fuerzas del Partido Unión Nacional (PUN) liderados por José Figueres Ferrer y los militantes del Partido Republicano Nacional (PRN) aliado a los comunistas del Partido Vanguardia Popular (PVN) protagonizaron una guerra civil que culminó en la victoria de los miembros del Figuerismo; con esta victoria José Figueres Ferrer abolió al ejercito costarricense. Con este hecho el sistema político costarricense evolucionó hasta convertirse en un sistema bipartidista en 1983, lo cual provocó altos índices de corrupción y enriquecimiento ilícito, lo que ha producido el arresto de dos ex presidentes, quienes están actualmente sometidos a la justicia penal y a otro aun buscado por la interpol.

Belice, es un país sometido a la pobreza, debido a la corrupción que el bipartidismo genera y la continuidad en el poder de políticos defensores de intereses de poder tradicional.

Históricamente el pueblo centroamericano es valuarte de similares atributos, así como, precariedades, identidad e historia.

En Estados Unidos, los centroamericanos nos hemos conocido debido a que casi todos estamos aquí por la falta de oportunidades económicas, educativas o políticas que buscamos en nuestros lugares de origen y no encontramos. Aquí, en el país de la leche y el pan; de la libertad y la democracia, ( aunque aun ambas imperfectas), nuestros senderos coinciden y en ellos dejamos de ser guanacos, chapines, ticos, etc., aquí somos hermanos latinos, emigrantes, trabajadores, héroes. Somos hermanos, quienes vivimos la misma realidad y el mismo destino.

Nuestros esfuerzos ayudan a que nuestros países se desarrollen, nuestros hijos tienen la mejor educación que jamás podrían obtener si aun viviéramos en Centroamérica, lo cual les hace crecer en una cultura diferente, en la que existen altos niveles de educación, oportunidades económicas de superación y responsabilidad ciudadana.

Los centroamericanos en el exterior son una nación poderosa, ecuánime, responsable y patriota. Tenemos la capacidad económica de transformar nuestros países a los cuales deseamos regresar un día y lo hacemos con casi 20 billones de dólares que remesamos anualmente, con lo que nuestras familias superan los índices de extrema pobreza y genera vitalidad económica para nuestros países.

Desde este país capitalista, los que formamos la diáspora centroamericana somos un pilar importante para el progreso, la democracia y la libertad.

Los políticos actuales centroamericanos en su mayoría aplican políticas publicas que producen mas inmigrantes en este país y eso nos fortalece, porque cada día somos una nación más grande, y debemos adoptar una convicción política de unidad, lo cual nos produzca definir que ahora es nuestro turno histórico de incidir en el destino de las patrias que amamos y de buscar los medio democráticos para trascender e incidir en el poder político de nuestros países, así, podemos procurar darle forma a este milenio en el cual el poder del pueblo, sea de beneficio para el pueblo, así, este esfuerzo será liderado por patriotas que desean servir y no servirse del poder.

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