El “centro” debe comprender: TODAS las extremas son malas

Autor: Aurelio Barán


 

Amsterdam, 16 de febrero de 2008

Aprovecho este espacio que Patriaexacta.com sigue concediéndome para agradecer a los estimados Rivas Gallont y Raúl Armando Interiano de netorivas.blogspot.com por haber comentado mi opinión.

Es bueno que sobre ciertos temas se pueda debatir aclarando posiciones.

Voy por orden: Señor Rivas Gallont, siento que su blog puede favorecer el debate nacional entre caballeros y entre quienes aspiran a remoldar, concientemente o no, viejos extremismos para construir un país distinto. Es un largo camino: los “moderados” hoy en El Salvador son una especie en extinción, que lucha para ganar espacios y visibilidad. En realidad hay muchos que se dicen “moderados”, luego entre sus líneas fácilmente se vislumbra la trinchera de donde disparan (pero balas “moderadas”, disculpe las redundancias, son siempre balas sobre todo cuando el blanco es uno solo, siempre). No obstante veo con sumo placer que en su blog se intenta escribir y razonar sobre aquel equilibrio, que unos llaman centro, que podría dar al país una nueva oportunidad. En otro momento daré seguimiento al capitulo segundo del articulo que el director de Patriaexacta.com le envió. Para mientras solo le pido disculpa para haber retrasado tanto mi respuesta, a Usted y a sus lectores, pero problemas de negocios no me han permitido tener el tiempo suficiente para contestarles.

Usted, refiriéndose a mi platica con un amigo periodista, escribe: “que utiliza muy bien mi artículo para enlazar con una historia que recuenta su experiencia con un periodista alemán, en Berlín que parece saber más de nuestra política y sobre todo del partido oficial que muchos salvadoreños”. Déjeme ser sincero: he aprendido sobre mi propia piel que para conocer nuestra historia el lugar menos indicado es nuestra patria. Acá somos rehenes de la lógica del blanco y negro, la del “conmigo o contra mí”. ARENA y FMLN han trasformado el pasado en un cuento propio, que usan y consuman por sus intereses electoreros. Nosotros, los ciudadanos, nos dividimos en dos bandos: los que se creen el cuento de uno por interés personal (o convicciones ideológicas) y los que nos valen un bledo los partidos políticos y sus cantos. El periodismo europeo, por connotación cultural y profesional, se interesó de nuestras vicisitudes e intentó ver y comprender que estaba detras de una guerra entre las más sangrientas del mundo. Los periodistas europeos tenían fuentes muy acertadas que eran los partidos de izquierda europeos que apoyaban la causa del Frente y la internacional anticomunista (eje trasversal que iba de Washington hasta Taiwán) que financiaba militares y paramilitares ultraderechistas. Además tenían informes bien detallados de los servicios de inteligencia nacionales que analizaban los sucesos de América Central. Nosotros, de un bando y del otro, nos hartábamos sin pensar la propaganda del grupo con el que sentíamos más afinidad o que protegía nuestros intereses personales.

Cada quien daba dinero y armas a los suyos porque en juego estaba una concepción geopolítica de la región. De una cosa estoy seguro (leyendo tantos informes): hay verdades sobre nuestra guerra que los países europeos renunciaron a divulgar, por mala conciencia. Una comparación: Estados Unidos ya en 1939 sabía de los campos de concentración de los nazis (hay fotos, documentos), pero no hicieron nada, hasta que un cálculo de oportunidades políticas los llevó a considerar útil atacar a los alemanes.

Europa sabía y tenía pruebas de las masacres del ejército salvadoreño, de la Guardia Nacional, de la Policía de Hacienda… pero no movió un dedo (el dedo que movió, 15 años después para el Kosovo donde la cantidad de victimas ni se parecía a las que hubo acá). Sin duda, culpables pero no ignorantes (en sentido latín, los que ignoran, no saben). Como después de 45 años Europa reveló que grandes empresas financiaban Nazis, llegará el día que conoceremos nombres y apellidos de quienes engordaban los que debían salvarnos de la “bestia comunista”. Muchos esos nombres ya los conocen, ya hay informes de la CIA liberados de secreto militar. El ex embajador Robert White ya entregó hace pocos meses unos papeles a la prensa (que de casualidad omitió publicar) donde aparecen datos interesantes, papeles, vale la pena subrayarlo, redactados no por el señor White sino por la CIA (para que luego no se diga que es propaganda comunista). ¿Pero qué? Silencio, el silencio de la mala conciencia y de una derecha que se pierde en su vaniloquio sobre el concepto de democracia y reconciliación nacional sin tener el coraje de analizar las paginas más torpes de su pasado para luego hacer limpieza y empezar un nuevo y honrado camino. La izquierda, por su parte, hace lo mismo.

Capitulo escuadrones de la muerte para responder al amigo Raúl Armando Interiano que pide pruebas sobre ellos: ¿Qué el FMLN recibía dinero de Nicaragua y Cuba, y, en parte, de la URSS? Hasta los gatos se lo saben y si hay un gato distraído hay diez columnistas que entre Prensa Grafica y Diario de Hoy lo repiten a menudo.

Pero el señor Armando pide que se aporten pruebas para demostrar la existencia de dichos grupos criminales. Estas son las preguntas que más me duelen y que me hacen desesperar que un día mi país sea aceptado en un contexto civil de libertades y honestidad intelectual.

Me explico: en Europa, en tantos años de trabajos e intereses, me he dado cuenta que toda democracia cumplida tiene sus pequeños tumores. Hay una minoría (lastimosamente creciente) de revisionistas; en el caso de Europa son los que niegan la barbarie de los Nazis, y otros la de los comunistas soviéticos. Unos dicen que el exterminio de los judíos nunca fue planeado, porque NO HAY PRUEBAS escritas. Jamás Hitler dejó un escrito donde ordenaba a sus altos y mandos medios de aniquilar a los judíos. Disculpe pero cierto discurso sobre los escuadrones de la muerte se parece a eso. Historiadores sin dignidad profesional dicen que Hitler en Wansee decretó la “solución final”. Si bien en realidad no hay pruebas escritas los acontecimientos históricos demuestran que esa decisión, firmada o no en un papel, fue realidad. ¿Qué quiero decir? ¿Sirve acaso un documento firmado por el Mayor D’ Abuisson para aceptar la existencia de los escuadrones de la muerte? ¿Sirve una declaración oficial de los verdugos? (además que las hay…). Hay cientos de Pérez en nuestro país que han visto y denunciado (en el exterior porque aquí nadie les hace caso) las fechorías de los escuadrones: los han visto, han sufrido sus secuestros y sus torturas. Claro, luego hay siempre algún demente que se le ocurre explicar todo esto diciendo que los escuadroneros eran gente del FMLN que mataban a sus propios correligionarios para echarle la culpa a la derecha. Gran estrategia: matar y desaparecer simpatizantes y compañeros para hacer mala publicidad al enemigo. Es difícil caer más abajo con tales razonamientos, están trepando sobre los espejos, en un eterno deslice hacia el fondo del barril de la lógica, de la decencia y de la seriedad. Se ha llegado a un punto que ya el barril no tiene fondo, no hay más nada que rascar. Pero frente a toda evidencia, los verdugos y sus amigos piden pruebas: ellas abundan. Cojan un avión y vayan a hablar con quienes huyeron en los ’80 y que hoy viven en los países escandinavos o en Estados Unidos. Ellos tienen relatos, experiencias, testimonios directos. Pero de esto lo medios nacionales no se ocupan. Sus páginas y editoriales son para los salvadoreños que han logrado el éxito económico o para los que inyectan las sagradas remesas que mantienen de pies una economía nacional coja y balbuceante. Repito, sobre los escuadrones hay largas investigaciones, del Alburquerque Journal en los ’80, las análisis de Brian Jenkins de la Corporación Rand, de Howie Lane, funcionarios de las relaciones publicas de la Embajada de EEUU al tiempo de la reforma agraria, los informes de la policía de Marietta, California, sobre las actividades de Hans Christ, cuñado de Sol Meza, y su amistad con Michel WerBell III, oscuro personaje de la conspiración antiterrorista (de los “filósofos” demócratas que sostenían que matar a civiles era abonar el terreno, porque las víboras se deben eliminar antes que puedan morder…). La lista podría continuar pero todo esto ya se sabe y se conoce, se toma en serio y se le reconoce su validez desde Washington hasta Paris. Nosotros no, necesitamos un servicio especial de 4 Visión, quizás esas son las evidencias que galardonamos con el titulo de “pruebas”. El “deber” de traer pruebas que el señor Interiano le deja a Marvin Ascencio está completamente fuera de lugar.

Como en otras naciones, una derecha o un centro nacen en equidistancia de los extremos, los repudia, no intenta proteger a uno intentando desteñir la sangre que derramó. ¿Los casos Borgonovo, Suster, Simán, etc.? Gravísimos, repudiables; pero ¿Qué de los casos de los miles de Pérez o mejor dicho Don Nadie desaparecidos y destazados por los cuerpos de seguridad del Estado y por los escuadrones? ¿Eran ellos victimas de categoría inferior? Parece que sí, ya que aún hoy demasiados que se autonombran “moderados” solo usan sus espacios en los periódicos para condenar UNICAMENTE los secuestros que hizo la guerrilla. Un centro no puede ser simple anticomunismo, porque todo centro gravita sobre la importancia del hombre, sus derechos, su dignidad. Ser anticomunista no hace de un hombre un “moderado” o de “centro”.

Hay que ser honestos y sinceros: somos un país listo para entrar en la globalización, en el mundo interconectado, desafío del futuro. América Latina va cambiando: sus nuevos gobiernos ya no esconden la basura bajo la alfombra. El Ejercito de Chile pide disculpa de los miles de desaparecidos, Argentina hace los mismo. Las derechas, si bien con mil dificultades, se depuran, agachan la cabeza y enfrentan el legado de muerte que dejaron. De ahí va a nacer una nueva derecha y un nuevo centro. Negar o tergiversar la política de exterminio generalizado que se hizo para erradicar la semilla de la “bestia roja” hace cada día más fuerte a la izquierda.

Un hecho: mi tío, un simple sindicalista, se lo llevaron en la noche del 3 de noviembre 1983, en un carro sin placa, tres agentes vestidos de civiles. Llegaron a la 12 y 54 de la noche, inmovilizaron su esposa y sus hijos, lo cargaron sobre una camioneta. Cinco días después mis parientes fueron a recoger un cuerpo sin cabeza con los pulgares atados, en una colonia de la capital. Gracias por tan valiosa defensa de la democracia.

¿Sabe Usted lo qué es más irónico y al mismo tiempo triste? Que ciertos personajes que pretenden aún hoy ser los salvadores de la patria, tuvieron y tienen el animo de decir que quienes mataron a mi tio fueron los suyos, para lograr más espacios mediáticos.

Mi tío como otros miles de desaparecidos han sido los muertos olvidados, mientras los Borgonovo, Regalado, Simán, Suster ciertos medios de comunicación nos los recuerdan a cada rato. Nadie debe justificar la muerte de ellos, bajo ninguna ideología o explicación. Pero los señores Pérez que el amigo Interiano dice representar quedan atrapados en su no-apellido Pérez, olvidados y desaparecidos. Para ellos ni una línea en los periódicos, ni un segundo en los noticieros. Quizás para alguien un Borgonovo vale más que un Pérez. Para mí pedir disculpa a los Pérez es el primer paso para reinventar una derecha menos hipócrita, más limpia y lista para reconstruir un país de libertades.

Yo sigo esperando que nazca esa derecha o ese centro capaz de salir de su fundamentalismo, de su guerra santa, de sus mentiras, de sus encubrimientos. Y si el Frente no quiere hacer lo mismo no es excusa para seguir en una estéril lucha entre maquilladores de la historia nacional.

Cuando hablé con el periodista alemán, él de soberbia o posición ideológica no tenía nada: vio al país, habló con todos, de los que estaban escondido en el Escalón a los que habían huido a Miami, y se dio cuenta que las mentiras eran el pan de todos los días.

¿Vieja propaganda izquierdista? No, miserias de una derecha que está al mismo nivel del FMLN: incapaces de admitir sus culpas, orgullosos de sus fechorías y sordos frente a una sociedad que pide y necesita un cambio autentico.

P.D. Aquel periodista fue repetida veces atacado por la prensa más izquierdista de su país porque esta lo consideraba un “pequeño burgués” incapaz de comprender el talante de la revolución popular que se estaba portando a cabo en los países centroamericanos. Vaya de “vieja propaganda de izquierda”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s