El genocidio silencioso

Autor: Pascual Serrano


Está siendo necesario destacar algunas recientes tragedias provocadas por la criminalización de la emigración que se está viviendo en los países ricos. Por ejemplo, ¿qué país del mundo establece en su legislación el encarcelamiento de una niña de once años por el delito de vivir con su madre e ir al colegio del barrio donde reside desde hace dos años? Pues por ejemplo Bélgica, donde el pasado mes de julio fue noticia el intento de deportación de la ecuatoriana Ana Cajamarca y su hija Angélica, de once años, que llevaban ya un mes en un centro detención por no tener sus papeles en regla, a pesar de que llevaban cuatro años en el país.

Mientras, en Francia, un niño ruso de 12 años, se encontraba el diez de agosto en estado grave con daños cerebrales tras caerse desde un cuarto piso al intentar eludir a la policía. Su delito, encontrarse en situación irregular en Francia. Su familia llevaba en este país desde 2003 y su petición de asilo fue rechazada.

En Massachussets (Estados Unidos), el brasileño Edmar Alves Araujo, de 34 años, moría el siete de agosto en una comisaría, al no haberle proporcionado la medicación que necesitaba, según ha denunciado la hermana del fallecido. Se encontraba a disposición del servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) tras ser detenido al comprobarse que pesaba sobre él una orden de deportación a su país. La hermana aseguró que la Policía se negó a recibir la medicación, aduciendo que era el detenido quien debía solicitar dichos medicamentos. Cuando un amigo de la familia trató de entregar la medicación el día siguiente por la mañana, Araujo ya había fallecido.

Y a todos ellos quedan por añadir los que no tienen siquiera nombre y apellidos. Son los 217 muertos del mes de julio cuya única culpa era querer llegar a Europa [1] : 79 ahogados en el Canal de Sicilia, al menos 98 en la ruta hacia las Canarias, muertos deshidratados en el desierto del Sahara entre Níger y Libia, tres jóvenes hallados asfixiados en Mestre (Italia) dentro de un camión que se dirigía hacia Alemania, dos muertos bajo el fuego de la policía de frontera marroquí durante un intento de embarque en El Aaiun y una chica atropellada en Calais (Francia), mientras huía de la policía. Desde principios de año, las víctimas de la emigración clandestina a Europa, según Fortress Europe, son ya 666. El mes anterior fueron 154 los muertos. A lo largo de 2006 suman 1.582.

A ellos hay que sumar las muertes en el intento de entrar a Estados Unidos desde México. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México las contabilizan en 426 personas en 2006. De ese total, 203 fallecieron en la desértica frontera del estado de Arizona, 140 en Texas, 66 en la zona del sur de California y 17 en Nuevo México. En 2005 fueron 443 los muertos, 369 en 2004 y 431 en 2003. Este año 2007, a mediados de julio, un informe de una comisión de la Cámara de Diputados de México ya contabiliza 275 fallecidos. Cifras que según las organizaciones humanitarias consideran mucho más bajas de las reales.

Uno de los últimos muertos se produjo el 8 de agosto, cuando el mexicano José Alejandro Ortiz Castillo, de 23 años de edad, fue tiroteado por un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, en la zona limítrofe de El Paso, Texas.

Mientras tanto, nuestros informativos siguen abriendo con el estado del tráfico y la temperatura que hace en las playas.


[1] Informe de Fortaleza Europa. 217 emigrantes muertos: el peor mes de 2007. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54580

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