Repensar la Política. Repensar la Izquierda

Este día, en el marco del III Congreso Centroamericano de Ciencias Políticas desarrollado en El Salvador, se exponía en el Foro “las izquierdas en América Central en el Siglo XXI: situación actual, retos y perspectivas” una seria de argumentos sobre los proyectos progresistas centroamericanos. No cabe duda que la más flamante intervención, aunque sin duda la que va a ser más criticada por la izquierda oficial ortodoxa, fue la del Maestro Edelberto Torres Rivas, eminencia para la politología centroamericana y latinoamericana.

Vale la pena recordar a los lectores que algunas de las afirmaciones hechas por Edelberto han sido ya planteadas por muchos otros antes, incluyéndome, pero nunca con tan magistral talante. En el panel también participaron Sergio Iván Alfaro, diputado del Partido Acción Ciudadana de Costa Rica; Norma Guevara, Miembro de la Comisión Política del FMLN-El Salvador y Ricardo Sáenz de Tejada, investigador guatemalteco.

Me animo a escribir las presentes líneas por dos simples razones: la falta de autocrítica en la izquierda (a tal punto que cuando alguien de la izquierda critica a la misma izquierda se le acusa de haberse vendido al capitalismo: véase EL SANTO TRIBUNAL Y EL APOSTATA DE LA FE: DOS PROSTITUTAS DEL CAPITALISMO) y la ponencia del día anterior, durante el mismo congreso, donde participaran diferentes actores políticos de la izquierda salvadoreña. En esta ultima, los dirigentes de izquierda plantearon que son la única opción de democracia en El Salvador, y hoy, el celebre Doctor Torres Rivas, instaba a Norma Guevara y el FMLN a analizar sus programas porque la representante efemelenista había definido a su partido como alineado a los pensamientos de Carl Marx, Engels y Lenin. Este llamado de atención molestaría a muchos y no me extrañaría que Torres sea, de un momento a otro, calificado como un nuevo apostata de la fe. Pero repito, como lo hice en otro artículo: la izquierda, tanto salvadoreña como latinoamericana, debe empezar a autocriticarse, y además, y esto es autoría de Torres Rivas, debe estudiar a la derecha, no solo a sí misma. No puede, y no debe por ningún motivo, enfrascarse en los modelos marxistas del socialismo. Estos han fenecido hace tiempo. Se debe plantear un socialismo nuevo, entrañado en el capitalismo actual, el cual es ya difícil de retroceder. Nadie, en absoluto, puede llegar al poder proponiendo un modelo marxista porque la gente está demasiado acostumbrada al liberalismo económico. Lo que hay que hacer es armonizar la democracia con el capitalismo y el socialismo. Construir lo que se llama una Democracia Social, o lo que surgió ahora del debate en el congreso, un Capitalismo Social.

Así sea que el Santo Tribunal se enoje, Edelberto tiene razón. El marxismo feneció como proyecto económico-político. Ha quedado como una filosofía y base utópica, pero no se debe negar que la corriente socialista que ha triunfado es la socialdemócrata. Como se dijo hoy: “Comte tenia razón, Marx también, pero el otro Marx. El primero. El social demócrata”. Y es que estas tendencias del socialismo son las que han ganado terreno en el mundo después del fracaso de la URSS. No se puede, como dije en otro artículo, aplicar teorías diseñadas en un determinado tiempo y espacio HOY en las realidades que nos aquejan. Trasladar las teorías marxistas a las realidades latinoamericanas podría ser el más grave error. Ya se intentó antes y miren los resultados. Ahora debemos todos contribuir a la nueva teorización. Si la quieren llamar Socialismo del Siglo XXI pueden hacerlo, pero no puede definirse de ningún modo mientras no se tenga una hipótesis fundada. Además, tampoco se podrá avanzar en este estudio mientras la izquierda no admita críticas. Insto a la autocrítica que construye.

Y es que si un partido político aun se define como Marxista, tal como lo hizo hoy la Licenciada Guevara, ha fracasado. El miedo rojo va a aniquilarlo, aun cuando tenga gran cantidad de la intención de voto. Un partido que se defina de izquierda debe, en los nuevos tiempos, también apegarse a la democracia. Y la democracia no se relaciona en nada con las teorías marxistas. Norma está equivocada cuando afirma que el FMLN es democrático y al mismo tiempo que es marxista. Es revolver agua y aceite.

Hay personas mucho más letradas que yo que pueden abonar a esta discusión. Háganlo, es el momento.

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