Antono Saca y Mario Belloso protagonizan… “El Fugitivo”

Autor: Marvin Ascencio


Mario Belloso. Terrorista. Subversivo. Miembro del Movimiento Estudiantil Revolucionario Salvadoreño (MERS) durante los años de la guerra en El Salvador. Guerrillero de los peores. Prófugo de la justicia desde hace un año cuando protagonizó un acto terrorista de la magnitud de la destrucción de las Torres Gemelas o el atentado del 11-M en España. Ese día, catalogado por los profesionales medios de comunicación salvadoreños como el 5-J, Belloso, junto a otro guerrillero salido de las filas del socialismo cruel y nefasto, apuntó con su fusil M-16 hacia el corazón de dos humildes y trabajadores policías de la Unidad del Mantenimiento del Orden (UMO) que luchaban incansables contra los terroristas que andaban destruyendo medio centro de San Salvador alrededor de la cueva mater de víboras. Saldo: dos héroes muertos, diez heridos y el desalmado cómplice del francotirador, capturado. Tal parece el libreto de una hollywoodesca producción.

Los días pasaron. Las escenas se repetían constantemente en los televisores. Toda la población (grandes y pequeños) temían por sus vidas ya que, al parecer, se había desatado una nueva guerra. El pánico de la señora de las tortillas, el niño que vende fresco y el tío Juan que no sale de su pieza, se dejaba ver a simple inspección. El tema central de conversación había sido el acto violento en la capital. Algunos hasta relacionaban el hecho con Al-Qaeda ya que El Salvador es el único país latinoamericano que mantiene tropas operando en medio oriente en apoyo a sus homólogos estadounidenses. Tal fue la sorpresa de la población al enterarse por sus flamantes medios de comunicación, especialmente el altamiraniano, que Mario Belloso se había fugado del país con rumbo primeramente a Nicaragua y luego a Venezuela que todos relacionaban el hecho a una conspiración desestabilizadora por parte de los gobiernos comunistas mundiales.

Hoy, un año después, se descubre que el terrorista, bochinchero, descamisado, arrabalero, en fin, el malacate ese, estaba muy cómodo en su casa. Lo que tiró al cesto de la basura las hipótesis de los grupos informativos sensacionalistas. Pero la cosa no termina allí. Después de descubrir que se habían equivocado. Que el fanático amotinador no estaba ni en Nicaragua ni en Venezuela. Tratan de tapar sus fallidas teorías. Hoy hacen el montaje de una gran persecución policiaca por las alcantarillas capitalinas al mejor estilo FBI o SWAT. Durante trece horas nuestros valerosos gendarmes talonean al guerrillero más buscado de El Salvador (bueno, no sabemos si solo de El Salvador. En esto no se ponen de acuerdo nuestros medios. Mientras dicen que es el más buscado a nivel nacional, también dicen que lo buscan bajo código rojo en más de 180 países. Lo que no logramos entender es que si no estaba en la tierra cuzcatleca qué hacen buscándolo aquí, y si sabían que estaba en Venezuela –como afirmaron Enrique Altamirano y sus secuaces-, por qué no lo buscaron allá.) Hasta que de pronto, por un azar del destino y bajo una torrencial tempestad lo capturaron.

Hace casi dos meses en un articulo publicado en Patria Exacta se hipotizaba la teoría sobre que Belloso probablemente estuviera en su casa, descansando y subvencionado por el Estado Salvadoreño quien le habría pagado por andar en la marcha pacifica del 5 de julio de 2006. Además se relacionaba tal hecho con el resto del show montado con helicópteros y francotiradores negados por el entonces director de la Policía Nacional Civil (PNC). Es más, se hacia la mofa de que cuando alguien llamaba al 911 para denunciar a Belloso, los mismos policías quizá contestaban “hombre, señora, usted se ha confundido. Ese que ha visto no puede ser Belloso. Belloso anda en Venezuela. Ese ha de ser su hermano”. Ahora podemos confirmar. Belloso estaba en su casa, rodeado, según los brillantes noticiarios, de camisetas rojas grabadas con emblemas comunistas, pancartas, ametralladoras, fusiles industriales, armas hechizas y de guerra, equipos electrónicos (llámense computadores en los que almacenaba –según la policía- correos electrónicos y nombres que lo vinculan con la legendaria “Brigada Limón” –la que aseguran Belloso ha estado liderando desde hace meses- e informes de giros a cuentas bancarias que supuestamente servirían para “reactivar organizaciones terroristas”), en fin, todo un arsenal de un subversivo comunista. Pero raramente, todo esto (y su captura) ha sido orquestada precisamente un año después de los hechos. Es más, dos o tres semanas después de que el presidente (de la república y de ARENA) Antonio Saca, llamara a la población a formar “un bloque” contra el socialismo. Casi un mes después de que el mismo presidente convocara a todas las fuerzas de derecha a unirse por el inapelable deber de mantener nuestro “sistema de libertades” y no permitir que “comunistas” representados por el FMLN llegasen a gobernar nuestra “libre y soberana” nación.

Es penoso, vergonzoso seria la palabra, que nuestro presidente (bueno no se si muy mío) forme “comandos” para luchar contra lo que él llama “las ideas retrogradas y muertas” del comunismo. Se ha quedado, parece, en el siglo pasado. No se ha dado cuenta, como tampoco lo ha hecho Altamirano, que el comunismo del que hablan ha desaparecido. Que Stalin murió hace mucho; que la URSS y Berlín cayeron hace más de década y media, que Marx y Engels dejaron este mundo y que el tío Fidel ya casi sucumbe. Parece que “las ideas fracasadas” son las de otros. Parece, también, que no se dan cuenta que han magnificado la muerte de dos policías (aunque no es de extrañar. Estos murieron en manos de “socialistas” –vendidos por cierto-) cuando en municipios como Soyapango, Ilopango, San Martín e incluso el mismo centro de San Salvador, mueren hasta 100 agentes al año en manos de pandilleros que parecen ser sicarios desde el Estado. Que entonces elevan la muerte de estos dos al estilo Torres Gemelas y parece que así lo quieren. Como El Salvador no tiene mayor relevancia a nivel mundial quieren causar lastima como pasó con Estados Unidos, y justificar por el 5-J la inconstitucional ley antiterrorista, que prohíbe a todo salvadoreño manifestarse libremente en las calles –tal como les pasa a los vendedores de CD piratas, que los agarran y los mandan presos por terroristas-, campañas mediáticas contra el terrorismo y la violencia social como MEUNO (Medios Unidos por la Paz) y un si numero de acusaciones contra la izquierda de la boca del presidente y su compinches. Parece que si, que hay que defender la libertad.

Desmenuzado este drama de heroicos agentes solo nos queda pensar ¿cuál será el desenlace de tan trágica historia? ¿Es que los malhechores irán a dar a la cárcel? ¿Es que en verdad estos hoy están tras las rejas son los verdaderos culpables del homicidio de los valerosos héroes de la libertad? ¿O será que el Estado salvadoreño tiene alguna de sus garras plantadas en el lomo del cuche?

Esta y otras interrogantes contestaremos en un próximo articulo cuando veamos la forma de evolución y el tratamiento de la información por nuestros laboriosos medios de comunicación –Si, ya sé lo que piensan… si… incluido el de Altamirano-. Por de pronto nos despedimos, no sin antes advertir: anden con cuidado, los terroristas andan sueltos por las calles de San Salvador.

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