¿Por qué no se reeligió a Beatrice? Los Motivos de la Conspiración

Este día se eligió un nuevo Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos en una elección apegada a derecho, totalmente legitima pero, a mi juicio, muy por fuera de la realidad focal del problema de los derechos humanos en El Salvador.

En ningún momento pongo en tela de juicio la capacidad del recién electo Lic. Oscar Luna en materia de derechos humanos y el resto de áreas de las ciencias jurídicas, puesto que ni lo conozco y no dudo que haya sido catedrático, delegado de la Procuraduría, subjefe de la sección de notariado y Magistrado Suplente de la Corte Suprema de Justicia solo por el puro gusto de sus amigos en los puestos altos de cada una de las instituciones donde ha trabajado, sino que por ser en realidad un profesional. Pero de ser un profesional del derecho a ser la cabeza de la PDDH hay mucho trecho.Ya en la carta abierta que le escribiera a la Doctora Beatrice Alemanni de Carrillo expresaba mi temor porque no la reeligieran, y mi predicción resultó ser real, además de haber comprobado mi teoría: Beatrice no fue reelegida porque le teme la cúpula del Estado (inclúyanse ambos bandos). Por su lado el partido de gobierno, ARENA, ha querido desacreditar a de Carrillo diciendo, a través del remedo de diputado Guillermo Gallegos, que había que “renovar” la institución.

¿Renovar? Se que la Doctora de Carrillo ya está algo avanzadita de edad, pero de allí a decir que hay que renovar la institución. Por si no se ha dado cuenta, diputado, la Procuraduría se renovó con la llegada de Beatrice. Antes de ella había sido una institución que había nacido muerta. Procuradores complacientes, que no velaban por los derechos de nadie, que tragaban el poco presupuesto que les daban en comida para ellos y el pago de planillas a un grupo de trabajadores que nada hacían. También dijo que la PDDH debe tener al frente a “alguien que valga la pena”. ¿Valga la pena para quién? ¿Para ARENA o para los ciudadanos? Si recordamos un poco a los pasados procuradores, antes de la Doctora Alemanni, veremos la complacencia de estos. Esos son la clase de procuradores que valen la pena, según ellos. Aquellos que no son una piedra en el zapato.

Y es que rumbo a la contienda electoral de 2009 la patada a Beatrice ya se dejaba ver. Era inconveniente tanto para el gobierno de ARENA como para el FMLN mantener en una institución tan importante y con tanta influencia en el decir internacional a una persona que pasaba más de las horas laborales investigando y denunciando las constantes violaciones a los derechos de todos los salvadoreños, las inconstitucionales reformas y nuevas estrategias de financiamiento, el mal ejercicio del derecho por parte de los incompetentes jueces, la reactivación de los escuadrones de la muerte y nuevos grupos de exterminio, entre otros. Peor aun, hoy que Alemanni estaba denunciando la inconstitucionalidad de los fideicomisos, del paquete de reformas electorales y las leyes especiales, es cuando menos les convenía tenerla arriba, porque la credibilidad de la Doctora estaba por encima del poder controlador estatal.

Lo que los diputados no han considerado, o si lo han hecho no lo han tomado en cuenta, es que la continuidad había sido el factor clave del buen funcionamiento de la institución. A más de las excelentes ideas de la funcionaria para hacer malabares con los poquísimos fondos que el gobierno le pasa anualmente como parte del presupuesto, la gestión de dos periodos ha sido el agua para que se produzcan los excelentes frutos que se han dado.

Para los que hubiéramos preferido la continuidad de la señora de Carrillo ha sido un duro revés ver cómo se entrega la institución que ella resucitó en manos de alguien que no sabemos, pero lo auguramos, si será un buen defensor. Alguien que a mi juicio fue electo con los votos de la mayoría porque lo que se quería era sacar a toda costa al estorbo.

Por otro lado, lamento el editorial de Diario El Mundo que decía el jueves 28 de junio: “no se puede desperdiciar otro periodo en la procuraduría”, y hacia referencia a que “reelegirla –a Beatrice- hubiera sido un error”. Claro está, un error craso, porque reelegirla hubiera sido como una pedrada en el ojo. Aguantar otros tres años de denuncia dura. No me extraña estas afirmaciones en un periódico que en precampaña es servicial a los partidos políticos y que regularmente hace gala de su ignorancia. Dejaba entrever que la ex procuradora ha sido inclinada “al partido de su preferencia” (asumo que hablaban del izquierdista”). Se nota, a leguas, que se han dejado llevar por el argumento oficial.

Pero bueno, así las cosas y con un precedente muy superior a lo mejorable, instamos desde Patria Exacta a que Oscar Luna sea tanto o mejor que Beatrice. Es más, que solicite asesoría directa de ella porque la tarea en la que se ha encaminado no es nada fácil y está llena de peligros, y sin un buen temple y preparación: uno, será difícil que salga con bien de tan bachoso camino, y dos, será muy complaciente con el Órgano Violador, con la Asamblea y con todo el resto del aparato de Estado que mucho mal le ha hecho ya, y le sigue haciendo, al pueblo salvadoreño.

Mis felicitaciones, y mis más sinceros respetos a Beatrice. Comienza en su vida una nueva etapa en la que la lucha por los derechos humanos debe estar siempre presente. Se ha comenzado, también, una nueva etapa en la vida del pueblo salvadoreño, que hoy una vez más, como en 1980, ha quedado huérfano. Esperemos que la orfandad en la que quedamos sea suplida por la constante denuncia de la que siempre será nuestra procuradora: Beatrice Alemanni de Carrillo.

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