ARENA, ¿Cómo la ven desde afuera? Parte II

Autor: Jan Palach


COMO SE CREEN, COMO LOS VEN; COMO LOS JUZGAN

Si se acuerdan, en la primera parte de este articulo yo estaba compartiendo unas tazas de buen café, lamentablemente no salvadoreño, con unos viejos amigos periodistas allá en la fría ciudad alemana de Berlín. Decidí de compartir con Ustedes lectores esta mi experiencia porque, una vez más, encontré en La Prensa Grafica de la semana pasada un articulo de opinión que pretendía quizás cierta “neutralidad” entre derecha e izquierda pero al final acababa en aquella retórica anticomunista propia de los años ‘50. La opinión en cuestión era de señor Rivas Gallont, ex Embajador salvadoreño en Estados Unidos entre 1981 y 1989.

Los había dejados, queridos lectores, a la admisión desconsolada de Hans de que en El Salvador tenemos una derecha “tan fea” al punto que, frente a ella, cualquier conservador serio pasa por izquierdista.

Mis charlas en libertad con los amigos periodistas siguieron enfocadas en las elecciones del 2009 en nuestro país. Y ahí sí salió de todo. Básicamente ellos convienen que nuestra democracia, o simulacro de esa, sigue manteniendo una situación inviable. “Las elecciones en casi toda América Central, y de manera evidente en El Salvador” dice Berthold, analista político que trabajó para distintas fundaciones europeas, “son un partido trucado. Uno de los equipos en la cancha, en este caso ARENA, es el que paga el sueldo del arbitro y el que escribe las reglas, y, si le da la gana, hasta cambia las reglas mientras los jugadores están jugando”. Hans añade: “Esta payasada se parece a la que hacían los gobiernos militares con una unica diferencia: ellos no prtendían venderse por paladines de las libertades, argumento que hoy llena la retorica de las derechas. Y repito: los conservadores europeos y estadounidenses actuales no quieren tener nada a que ver con sus supuestos homólogos latinoamericanos, y centroamericanos aún menos, porque según su análisis siguen siendo, en el XI siglo, expresión de un capitalismo primitivo que se parece más a un sistema de despojo y asalto del estado que a una manera de administrarlo”. Pero yo les pregunto sobre el porqué nadie toma posición de manera más clara, porqué los liberales europeos no avanzan criticas más especificas. “¿De qué serviría?” me corta el entusiasmo Berthold, “las sociedades centroamericanas no dan señales Fíjate: en los años ’70 y ’80 Europa invirtió cientos de millones para el desarrollo educativo, entre otros rubros, del istmo. Cientos de millones donados para que las mayorías pobres pudieran tener la oportunidad no solamente de aprender a leer los titulares de un diario o firmar las notas de los hijos sino para que tenieran las herramientas para analizar su entorno. Pero, a la luz de presente, podemos decir con sinceridad que el intento de Europa y sus gobiernos fue un fracaso. Este mar de dinero fue dado casi a ciega, entregados a gobiernos de maleantes que se lo robaron o lo usaron para otros fines. Y nosotros no tuvimos el animo de exigir que se nos rindiera cuenta. Ustedes como electores, no aprovecharon la información que, de una manera o otra, les llegó y les decía: “Ojo, están votando a bandidos”. Pienso a mi El Salvador y no puedo asentir pero lo que no considero justo es que se culpe un pueblo pobre y mal informado de sus errores. Intento argumentar mi posición diciendo que los salvadoreños tenemos el 98% de los medios de comunicación que responden al punto de vista de la derecha arenera y que ellos están en una constante y aplastante campaña electoral. Hans, Berthold, Werner me escuchar en silencio, sonriendo de vez en cuando. Werner ojeaba el reloj porque tenía un avión que lo esperaba y fue justo él que, terminada mi defensa del “pueblo salvadoreño”, me contestó.
“Lo de los medios de comunicación en las manos de unos pocos se está convirtiendo en una peligrosa excusa para justificar votantes que se portan como ovejas, mansas y mensas. Demasiado fácil. ¿Y si el tonto razonamiento marxista que la culpa es de los ricos fuera al revés? ¿Y si el problema fuera al revés? ¿Y si el problema fuera el dominado y no el dominante?” dijo. Esta pregunta la tengo todavía grabada en mi mente y sigo buscando una respuesta porque sí, las mayoría de la veces buscamos las respuestas más fáciles y que nos permitan echar las culpas de nuestras desgracias encima a otros…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s