ARENA, ¿Cómo la ven desde afuera?

Autor: Jan Palach


COMO SE CREEN, COMO LOS VEN, COMO LOS JUZGAN (Parte I)

Fue leyendo un interesante articulo de opinión titulado “ideología en política”, firmado por el señor Rivas Gallont escribió en La Prensa Grafica de hoy (17-6) que decidí escribir estas líneas y compartir con los lectores mis experiencias afuera del circo político nacional.

En dicho articulo Gallont parece quejarse del hecho que los actuales partidos salvadoreños se pierden en “discursos todos demagógicos, vacíos, falsos y aburridos, sin más que llenos de promesas absurdas e insultos para el que se le ponga en el camino”. Yo creo que cualquier persona con un mínimo de visión critica y tres neuronas funcionando no puede estar de acuerdo con nuestro Embajador en los Estados Unidos.

Rivas Gallont ha sido siempre considerado un conservador pero de los que saben analizar hechos y conjunturas política sin los anteojos de una facción predeterminada o de un color partidario.

El corazón de su texto recita: “Quisiera escuchar a los pies de la estatua de la Libertad, en el parque que lleva su nombre, a alguien decir “denuncio a las extremas y me comprometo a luchar por el bien de mi patria, desde una tribuna con la única ideología del bienestar de los salvadoreños y salvadoreñas…”. Una vez más un lector sabio y que ama a su país no puede más que aplaudir. Pero fijémonos en el “Denuncio a las extremas”, con extremas como sustantivo plural.

Llega el momento de la denuncia, y Gallont sigue al finalizar su opinión: “A aquellos que todavía propugnan por ideologías obsoletas, les recordamos que el infame Muro de Berlin fue destruido en el 1989, no a martillazos de acero contra concreto, sino por el derrumbe de los principios ideológicos que ustedes pretenden todavía mantener. Recuérdenle eso a sus amigos Castro, Ortega y Chávez”. Vaya, el latigazo para la izquierda salvadoreña, una de las “extremas” ya está, y bien colocado, pero en el párrafo sucesivo solamente concluye recordándonos de visitar su blog. ¿Y qué a caso no falta una “extrema?”, ¿Qué no eran dos?

Hace unas semanas fui en Alemania a una reunión con amigos periodistas que desempeñaron la mayoría de sus carreras profesionales justo al tiempo de la Guerra Fría. Casi la totalidad de ellos comparte con Rivas Gallont, y con otros opinionistas nacionales, el hecho de considerarse “conservadores” o por lo menos anti-comunistas.

Aprovechando que casi todos hablan, escriben y leen español le enseñé unos cuantos articulos de opinión que han salido en nuestros medios en los ultinmos meses y donde se trataba el tema del “peligro comunista”, de las amenazas de la izquierda y de los llamados a defender nuestras libertades. Les dejé las paginas de LPG y del Diario de Hoy y nos despedimos concordando de encontrarnos el día siguiente.

Así fue. Sentados en un café justo en la Berlín que nombra Rivas Gallont, me regresaron los articulos con una pregunta: ¿Ustedes cuando piensan empezar a explicar a sus lectores los mecanismos de la asombrosa corrupción de sus gobiernos y tal vez, de paso, explicar a ellos, y a nosotros también, donde han desaparecido la estructura, los mandos y los financistas de los escuadrones de la muerte?”

La pregunta era retorica, claramente. Hans, fue un importante corresponsal para una revista alemana en Costa Rica en los años ’80 y se ocupaba de geopolítica, desde El Salvador hasta Panamá. Luego trabajó en la mitad de los ’90 siempre en San José. En El Salvador tenía contactos y amigos, las mayoría muy criticos con las posiciones del FMLN.

Hoy Hans, como todos los presentes a aquella mesa, es uno de los que más reprocha a nuestro periodismo su falta de “honestidad intelectual” y la que él llama “la ultima trinchera del feudalismo latinoamericano”.

Me aclaró el concepto: El Salvador tiene una imagen en Europa que en nada se parece al palabrerío que la derecha vende a sus conciudadanos. En el 1992 el país tiene la oportunidad de entrar en la historia por la puerta dorada que permite el aceso a una verdadera democracia. Pero el FMLN es todavía un partido marxista y extremista; primera traba. La segunda, y bien mayor por dimensiones e importancia, la constituye la derecha, ARENA. El partido es universalmente reconocido como reducto de escuadroneros y empresarios que los engordaron. El hecho que un millon y medio de pobres, muchos semianalfabetos, se traguen, un poco por chantaje, un poco por ignorancia, un poco por un almuerzo o una camiseta, el cuento de un D’ Abuisson “padre de la Patria” no significa que desde Madrid hasta Atene no sea claro a políticos, periodistas y opinión publica que el Mayor y sus compadres instauraron en el país un sistema de terror digno de la NKVD sovietica o peor, vistos ciertos gustos macabros en el despedazar cadáveres y tirarlos por la principales arterias de San Salvador. Bueno, ARENA, no tiene el valor de “limpiarse”, de desechar las escorias y admitir que si la de los efelemenistas es una visión ideológica y parcial de la realidad, del otro lado no había una Fuerza Armada, una Guardia Nacional, una Policia de Hacienda votada a defender el pueblo sino una mezcla expolsiva de fanatismo homicida, locura ideológica y un total y denigrante irrespeto para la dignidad humana. Pero no; ARENA ganó elecciones tras elecciones y lo unico que aumentó fue su arrogancia y amplificó el tamaño de su lectura falseada del conflicto. Hoy, con la globalización y una información a disposición de todos, cualquier fulano puede darse cuenta que entre los ultimos, y casi unicos, paises que se vanaglorian de estar entre las democracias occidentales, El Salvador es el unico que no rindió justicia a las victimas del terrorismo de Estado. Ni admite ese concepto. Mientras las canallas de las dictaduras militares del Cono Sur desfilan frente a jueces y jurados, en El Salvador, cafetal arenero, ilustados periodistas hacen silbar el pito de la amenaza comunista. Mientras decenas de casos de corrupción gubernamental inundan los periodicos, y a saber cuantos siguen bien ocultados por los defensores de sistema de libertades, las flechas de los opinionistas “libres” son todas para Ortega y Chavez.

Hans está más informado de lo que yo pensaba. Añade: “En el 2009 que le van a decir a los electores?, ¿Qué si gana el FMLN deberán convertirse al islamismo?, ¿O sacarán otra vez la sinverguenzada de las remesas?”.

El periodista aleman me dejó sin palabras, cuando me planteó con tanta claridad y sencillez su visión, que es la de la mayoría de los paises donde la democracia no es labia electorera: el anticomunismo deja de ser un valor cuando se trasforma en el lema de pseudoempresarios que necesitan un gobierno corrupto para ganarse un puesto en el mercado; el anticomunismo no es un valor si sirve como espantapájaros para seguir ocultando responsabilidades historicas en actos atroces; no puede ser un valor en la boca de una clase, sea política, intelectual o de manada de matronas aburridas en sus castillos de los barrios altos, si se le contrapone una practica política y gubernamental caracterizada por el privilegio, la arrogancia, los negocios sucios disfrazados de limpios, los monopolios, la concentración de los medios de comunicación en las manos de unos pocos “amigos de los amigos”. Otra pedrada. Y siguió: ¿Qué creen Ustedes que acá en la entonces Alemania Occidental hemos logrado controlar el expansionismo soviético con esos miserables medios? “Le puedo apostar que si el jefe máximo de la Siemens hubiera hablado como un Flores o como lo de ahora, Saca, entonces sí y habríamos hecho un favor a los rojos. La democracia se construye negociando el poder, con el pueblo y los demás partidos y no escupiendo una retórica que hasta a nosotros, que teníamos los tanques con la estrella roja a pocos cientos de metros de aquí, daba vergüenza usar. Y ahí me remató”.

Es difícil, es duro, luego de deber absorber, para bien o para mal, el discurso oficial a lo largo de meses y años, toparse con alguien que te repone con los pies afuera de las salas de té de San Benito y de las reuniones de compadres “presentes por la patria”.

Hans tomó otro sorbo de café y sin levantar los ojos de la taza me dijo con su siempre increíblemente fluido español: “Pero ARENA tiene un una cualidad unica”, y sonrie, “es una derecha tan fea que logra que un conservador como su servidor hable como un rojo”. Una gran carcajada general de todos los demás colegas suyos cerró la primera hora de neutra reunión.

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