Centroamérica XIX – XXI

Autor: Walter Monge | Comisión Civica Democrática


 

En 1808, los planes de conquista político-militares del emperador Napoleón I – mejor conocido como Napoleón Bonaparte – lo llevaron a invadir exitosamente a España. Fernando VII adjudicó su corona al hermano mayor de Napoleón, quien seria coronado como rey de España bajo el nombre de José I. Su reinado duraría entre 1808 hasta 1813.

Este pasado junio, se cumplieron doscientos años de ese acontecimiento histórico que llevaría a los conquistadores españoles a ser conquistados y a luchar mortalmente por su independencia de Francia.

Durante la invasión francesa, las colonias españolas en América se mantuvieron leales al rey Fernando VII, sin embargo, la ausencia del poder político de la corona española, incitó la idea independentista entre intelectuales y religiosos criollos, quienes, mantenían una influencia importante en las esferas político-económicas del reino de Guatemala, como se le llamaba a Centroamérica entonces.

Unos años después, esas ideas de políticos liberales, se convertirían en movimientos socio – políticos que emanciparían la región del poder español en 1821. El emperador Napoleón I, es accidentalmente, responsable por iniciar el movimiento criollo que conquistaría la independencia centroamericana.

En 1824, se constituyó la República Federal de Centro América. Su primera capital fue la ciudad de Guatemala hasta 1834, luego, brevemente ese mismo año Sonsonate y últimamente San Salvador, entre 1834 hasta 1839 en la entonces provincia de El Salvador. El primer presidente de esa República fue el salvadoreño Manuel José Arce y Fagoaga; seguido del guatemalteco Mariano Beltranena y Llano y del hondureño Francisco Morazán Quezada, quienes fueron tres destacados visionarios políticos que consideraron oportuna la unificación política de la región.

La ambición por el control del poder político y económico de la región, resultó en la disolución de la efímera República, y con ella, el desperdicio de una oportunidad histórica por crear una nación grande y poderosa. La división política de Centroamérica realizada por los españoles criollos y mantenida por sus herederos, ha hecho de ésta, lo que, lastimosamente, política, económica y socialmente, es hoy: Una región con una población pobre, inculta, y oprimida, que además, vive en éxodo.

Al iniciar las conmemoraciones de los doscientos años del movimiento independentista centroamericano, originado desde la invasión napoleónica a España, es preponderante que el pueblo centroamericano radicado en el exterior o en proceso de éxodo, deje de ser espectador de la historia y se transforme en protagonista.
Los pasados dos siglos están llenos de personajes políticos que han determinado con su liderazgo el destino del pueblo centroamericano. Algunos de ellos, han sacrificado sus vidas como héroes y mártires, dejando un legado inmortal de los valores humanos que la libertad ofrece. Lastimosamente, estos personajes han sido muy pocos en nuestra historia y lo que Centroamérica como nación vive actualmente, es el resultado de la manipulación política de grupos de poder histórico, quienes su único interés y misión trascendental ha sido mantener e incrementar sus riquezas y mejorar su linaje.

Dos siglos de aislamiento político, explotación económica, represión social, restricción educativa e imposición cultural, es suficiente.

En este año que inicia, el pueblo centroamericano necesita de nuevos próceres y héroes históricos. La gran nación centroamericana dispersa en el mundo, necesita de lideres que tengan la voluntad de romper las bastas cadenas de la pobreza generalizada, la esclavitud moderna, la ignorancia sistemática y la opresión política selectiva, que por dos siglos como pueblo hemos arrastrado y nos han sometido.

Este próximo veinte de Febrero, en la Organización de Estados Americanos – OEA, en Washington DC, ciudadanos centroamericanos que hemos asumido la responsabilidad histórica de aspirar a una nueva República Centroamericana, daremos inicio a este proyecto político, convencidos de que, en el siglo XXI, con nuestro poder económico como pueblo en el exterior, debemos transformar nuestras actuales repúblicas y hacerlas converger en una sola, con el objetivo de retornarle la soberanía nacional centroamericana a toda una nación que sufre los mismos problemas y aspira al bienestar común bajo los mismos ideales.

Hermano Centroamericano: Únete, sé un prócer centroamericano del siglo XXI, trasforma tu historia y la de tu pueblo.

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