Saca, el Topo Gigio salvadoreño

El partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) ha gobernado El Salvador desde 1989 hasta la fecha. Sus cuatro administraciones nunca han gozado de la pulcrocredad que se desearía y todos ellos han aprobado leyes, tratados y transferencias de bienes estatales a diestra y siniestra como se les ha antojado. Pero no ha sido hasta la última administración, la “administración de la eterna publicidad y propaganda”, cuando el “síndrome de Topo Gigio” ha salido a la luz pública a través del flamante presidente Elías Antonio Saca González. 

Los que recuerdan los dorados tiempos en que por la televisión salvadoreña se transmitía el programa de aquél pequeño ratoncito llamado “Topo Gigio” no me dejarán mentir. Topo Gigio a la hora de terminar el programa cantaba su típico “a la camita… a la camita… a la camita…” y se lucía frente a su compañero de andanzas con la frase “lo dije yo primero… lo dije yo primero… lo dije yo primero…”. En la realidad actual salvadoreña podríamos afirmar que nuestro lúcido presidente, Elías Antonio Saca, es la imitación barata del personaje que a todos los niños de aquella época nos alegraba y nos hacía pasarnos a un mundo paralelo: El Mundo de Topo Gigio, con la diferencia que las “cantaditas” del presidente ni nos alegra ni nos transportan a otro mundo. Nos condenan no solo a quedarnos sumergidos en la realidad sino a sufrirla. Saca ha sido, como Topo Gigio, el “primero” en decir y aprobar muchas de las leyes, tratados, proyectos y pronunciamientos que ni tienen algo que ver con la realidad del país o afectan a las mayorías y, como siempre, enriquecen al empresariado. Si no recordemos la aprobación, sanción y ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC o CAFTA, por sus siglas en inglés) que a todas luces, y es comprobado hasta este momento, no hace más que beneficiar a quienes tienen la capacidad de exportar sus productos a EEUU, y a las empresas transnacionales que nos invaden como moscas sobre un pastel de crema. Ejemplos para justificar la teoría del “ratoncito” las tenemos de sobra, pero en aras del espacio mencionaremos solo cinco (de las cuales ya mencionamos una, el TLC).  Quedémonos en el presente año y en orden temporal:

  1. La ridiculez de evitar la entrada a un personaje semi-religioso por considerarlo “un peligro” fue cometida PRIMERO por El Salvador por medio del Presidente Saca, y luego por sus subalternos, por propuesta del “elegante” y “bien ponderado”  diputado Parker del PDC. Esperemos que si viene algún día, que lo dudo, el peligrosísimo tío Bush le veten la entrada también por considerarlo un “peligro real a la seguridad nacional”.
  2. Luego, aun con las protestas en contra y los análisis de reconocidos ambientalistas y científicos salvadoreños como el Doctor Navarro, presidente del CESTA, ha sido el primero en aprobar la producción de Etanol en Centroamérica.  Han demostrado una vez más que la “voz popular” no vale nada (al igual que con la dolarización de su correligionario Francisco Flores).
  3. La semana pasada el Congreso estadounidense habría decidido el financiamiento del último año de las tropas “aliadas” en Irak, y el retorno de las mismas para 2008.  El presidente Saca, además de haber permitido que fuéramos el único país latinoamericano con tropas en el medí oriental país, ha sido el primero en pones su grito en el cielo diciendo que él no está de acuerdo con que las tropas regresen de Irak, porque no se puede dejar el trabajo a medias y “el país en manos de terroristas”. Todos nos preguntamos ¿Saca, pero qué te interesa lo que el Congreso de EEUU decida en torno a su política exterior?
  4. Y por último, la resiente despenalización del aborto en México DF. Ha causado en la boca del mandatario salvadoreño un agrio sabor. En declaraciones recientes decía que está en contra del aborto y que nunca se haría eso en El Salvador. De nuevo, ¿Qué importa lo que haga o deje de hacer México con sus leyes?

El presidente salvadoreño debe de ocuparse de los problemas de El Salvador, no fijarse en los problemas de los demás países. El grave problema es que aquí es al revés: el presidente se fija en sus propios problemas, en los de sus amigos y en los internacionales, pero en los del pueblo –quienes le dan de comer- no se fija. No se fija o se hace “el de los panes” en que el costo de la vida se eleva, que el TLC nos está dejando más pobres, que Miranda (el dios de Creciendo en Gracia) no es un peligro y que es ridículo no dejarlo entrar porque ni terrorista ni delincuente es; en que el etanol es un peligro para la ecología y la alimentación salvadoreña, que hay que “reconstruir” las canaletas y escorrentías de El Salvador antes que vengan las lluvias torrenciales y no Irak, que la despenalización del aborto en México es problema mexicano no salvadoreño. Mientras el “lo dije yo primero… lo dije yo primero… lo dije yo primero…” esté presente en la mente de nuestro genial presidente, los problemas que acogen a nuestro terruño y a los estómagos de los connacionales estarán también a la orden del día. Esperemos que el presidente se cure del “síndrome de Topo Gigio” antes de que finalice su gestión.

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