Las pandillas… ¿Un problema sin solución?

Autor: Carlos Ventura


En EEUU existe “una cultura de pandillas” arraigada a la sociedad, prácticamente desde los inicios de la formación del país. Con cada comunidad de inmigrantes –europeos en un principio- había una pandilla que estaba vinculada. Característica aun presente en nuestros días.

Fue dentro de este contexto que iniciaron las migraciones desde el sur del río Bravo, surgiendo en el seno de las comunidades latinas pandillas vinculadas en un inicio a nacionalidades o territorios.

La década de los 80’s se caracterizo por una fuerte emigración de salvadoreños hacia las tierras del tío Sam, llevando consigo semillas que solo necesitaban una tierra fértil para germinar, EEUU se las proporciono, nace así la MS –Mara Salvatrucha- considerada actualmente una de las organizaciones criminales mas violentas del planeta.

Con el final de la guerra civil en El Salvador, llegan también las deportaciones masivas de compatriotas, muchos de ellos miembros de pandillas. Llegan a un país devastado por la guerra, con una sociedad destrozada. Varios de ellos nacieron en EEUU, otros partieron del país siendo aun niños. El Salvador es una tierra extraña para muchos, sin embargo su “estilo importado” causa sensación en nuestros jóvenes, brindándoles un factor de pertenencia a los recién llegados, de esta forma empieza la creación de “clicas” por parte de los pandilleros deportados.

Su forma de caminar, de hablar, de vestirse, etc. Los convierte en “una moda” – personalmente recuerdo en mi época de estudiante de bachillerato allá por 1995, el concepto que se tenia de las pandillas era “amistoso”, convertirse en miembro era en cierta medida visto como un juego, una diversión. No tengo la menor duda que muchos jóvenes cayeron en sus garras de esta manera.

En esa época su actividad principal era “pesear” –acción de pedir un peso a los transeúntes en las calles- hacerlo en grupo daba mas “valo”r y era una forma fácil de tener algo de dinero-. Con el paso del tiempo sus estructuras fueron fortaleciéndose más, paulatinamente pasaron a actividades delictivas mas graves. Asaltos, violaciones y tráfico de drogas era casi su monopolio.

Hasta este momento aun no existían políticas gubernamentales específicamente relacionadas con las pandillas. Fue hasta el final del mandato presidencial del Sr. Francisco Flores que uso el problema como bandera electoral, creando el tristemente celebre “plan mano dura”. El cual tenía como único objetivo preparar el terreno para una victoria electoral, debido a los magníficos resultados en este sentido, fue refrendada la medida en la versión súper-héroe por el Sr. Antonio Saca ya electo presidente.

La falta de acciones preventivas que analizaran y corrigieran las causas del problema, sumado a la estrategia altamente represiva de combate a las pandillas, obligo a las mismas a evolucionar y adaptarse para sobrevivir. EL robo simple y llano era una actividad demasiado arriesgada, la cultura –o contra cultura- de los tatuajes y estilo de vestir, se convierten en indicios de pertenencia incluso para expandilleros rehabilitados.

Vestir de forma “correcta”, desminuir el uso de los tatuajes y modificar sus actividades delictivas fue parte de las medidas tomadas por las pandillas. Se masifica de esta forma la extorsión, se perfeccionan las estructuras y métodos de organización, llegando a alcanzar el rango de “mafias” o estructuras de crimen organizado.

El país es actualmente victima de un sistema paralelo de impuestos, entiéndase extorsiones o rentas. Un sistema mucho más efectivo en sus métodos de cobro e impocision de tasas, son pocas las empresas formales o informales que pueden evadirlo.

La ecuación es simple: a mayor represión más compleja será la organización y accionar de las pandillas. Actualmente en el país más de 35 mil jóvenes son miembros de pandillas, la mayoría de ellos están armados. Podríamos hablar que la sociedad y el estado se enfrentan a una milicia de 35 mil miembros armados y dispuestos a morir por una pandilla.

Las opciones son pocas:

  • Ignorar el problema y adaptarnos como sociedad a el – como ejemplo, un vendedor rutero corre menos riesgo ahora de ser asaltado que antes, si paga puntualmente su cuota de “renta”- . Dejar que el cáncer contagie a la sociedad entera convirtiéndonos en una tierra sin ley, “un estado sin estado” como hay muchos ya, sobre todo en África.
  • Continuar con acciones represivas y lograr el objetivo de resolver el problema. –entiéndase encarcelar 35 mil personas- y aun si esta utopía se realizara en unos cuantos años tendríamos un nuevo “ejercito de pandilleros”.
  • Soluciones integrales:

Reformar y fortalecer el Sistema Judicial, la PNC, la Fiscalia; para garantizar la investigación del delito, la justicia oportuna, la reducción de la impunidad. Garantizarle al delincuente que sus acciones serán castigadas.

Un amplio programa de “desmovilización y reincersion social” de los pandilleros que se acojan aun régimen especial, negociado por todas las partes afectadas dentro de la sociedad.

Trasformaciones profundas en la sociedad que corrijan las causas del problema.

El problema es complejo, resolverlo requiere del esfuerzo de la sociedad en su conjunto, sin embargo el poder esta en manos de las autoridades, desde la sociedad se puede hacer propuestas, pero de nada servirán si no hay voluntad en nuestros gobernantes.

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