PDC -el partido de Dios-

Autor: Carlos Ventura


El PDC nuevamente arremete contra los “infieles” en la Asamblea Legislativa. Con su propuesta de ley para tipificar como delito el hecho de afirmar que “Satanás es bueno”. Dicha propuesta más allá de ser ridícula, es un ejemplo de la incompetencia de nuestra clase política.

De ser aprobada, es una clara violación a la libertad de expresión y la libertad de culto, dos bases fundamentales de todo sistema de gobierno que se llame democrático. Toda persona tiene derecho a adorar al dios de su elección, y eso no excluye a Satanás o la ciguanaba. Mientras sus acciones no afecten o pongan en riesgo sus vidas o la vida de los demás, no existen razones de peso para convertir de un plumazo en criminales a ciudadanos por el simple hecho de pensar diferente.

Si el PDC quiere un país cristiano, entonces que cambien la constitución y transforme el país en la Republica Cristiana Fundamentalista de El Salvador. Mezclar política y religión es retroceder en el tiempo, es negar los derechos del hombre. Un estado no es una iglesia, somos ciudadanos no feligreses; confundir eso es un golpe a la democracia, a la republica y a la laicidad.

El hecho que nuestra población sea en su mayoría cristiana, -evangélica o católica-, no justifica el accionar del PDC. Rodolfo Parker debe definirse, o asume su responsabilidad como diputado o renuncia y se convierte en pastor, sacerdote o el equivalente cristiano de un Ayatolá.

Propuestas de ley con esta son consecuencia de una democracia enferma, corroída y débil, son reflejo del cinismo, ignorancia e incapacidad de nuestros gobernantes. Utilizar estrategias anti-democráticas como herramienta electoral deja al descubierto no solo la ineptitud del PDC sino la de todos los partidos representados en la Asamblea Legislativa y la del mismo presidente de la republica.

En este país, con niveles de educación bajos, con una sociedad dominada por doctrinas y sectas cristianas que surgen como si de hongos se tratara. Propuestas como las del Sr. Parker seguramente se traducirán en caudal político para su partido. Lo anterior confirma una vieja sentencia “cada pueblo tiene el gobierno que se merece” dicho de otra manera, nuestra clase política solo es reflejo de nuestra sociedad.

En El Salvador la laicidad del estado no es más que letra muerta, en la práctica los líderes políticos no tienen reparo en hacer públicas sus preferencias religiosas, en tanto que de funcionarios se trata. Toman decisiones políticas fundamentadas en sus creencias religiosas.

La división de la iglesia y el estado es una de las conquistas más importantes del hombre en la historia contemporánea, legado que debemos a la revolución francesa. Poner en entredicho, negar o tergiversar este valor, es inaceptable sobre todo en un país que se dice democrático, en un país que se dice moderno y civilizado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s