Tenemos la pista para dar con los asesinos de los diputados

El editorial de El Diario de Hoy del 9 marzo nos ilumina: el socialismo “emplumado” y autoritario del Cono Sur podría esconder los autores intelectuales de los asesinatos de los tres diputados de ARENA

Los asesinatos de los diputados del PARLACEN están poniendo a la prueba la institucionalidad del Estado guatemalteco y, de reflejo, del salvadoreño. El primer reto, para que no se derrumbe totalmente la imagen siempre más comprometida del gobierno del presidente Berger, es dar con los autores intelectuales, sean o no chivos expiatorios que encubrirán apellidos “honrados”.

Mientras la fiscalia y la policía guatemalteca dicen estar investigando con rigor y seriedad; mientras el FBI pone todos sus conocimientos, herramientas y experiencias al servicio del caso, El Diario de Hoy, por voz de su director, ha ya dado con los culpables.

En el editorial del 9 de marzo los lectores pudieron apreciar como una visión estrictamente ideologizada (de no confundirse con ideológica) del mundo en todos sus múltiples aspectos permite leer la realidad no a partir de los hechos sino de construcciones del pensamiento que los preceden.

El día 8 de marzo la policía salvadoreña interceptó frente a la Barra de Santiago, Ahuachapan, dos lanchas que transportaban cocaína. Don Altamirano partió de este hecho para dibujar toda su teoría.

Primero: el decomiso de la droga fue posible gracias al Centro de Monitoreo en Comalapa que como “recordó el presidente Saca fue instalado en El Salvador pese a la fuerte oposición del FMLN”.

Segundo: dice Don Altamirano: “Nadie ignora los vínculos de los comunistas salvadoreños con la FARC, el principal traficante de droga en Colombia”.

Tercero: siempre la pluma del director: “Cabecillas de la FARC han estado en contacto con la izquierda hispanoamericana” y “tampoco se desconocen los fraternales nexos de los sandinistas con la FARC”.

Parecería que ya tenemos los verdugos pero no, hay que llegar a los autores intelectuales. La cúpula de los “malacates” toma forma: “Evo Suéter, el emplumado, ya otorgó categoría de sagrada a la coca y se opone a la erradicación de los cultivos de la misma manera como Correa (presidente “comunista” de Ecuador) protesta cuando el ejercito colombiano ha perseguido narcos dentro de Ecuador”.

Ya está: la izquierda latinoamericana, de Bogotá a Ciudad de Guatemala, pasando por Managua y San Salvador (sin olvidar la Habana y Caracas) es el mandante de los asesinatos de los diputados salvadoreños. Los comunistas usan el narcotráfico para financiar sus campañas electorales y sus partidos: con la droga sueña envenenar las conciencias de las democracias libres y occidentales. Las muertes de los diputados de ARENA se enmarcarían así en la titánica lucha que las derechas han librado contra este pérfido proyecto.

El cuadro que pinta el director de EDH viaja entre el surrealismo y el cubismo (en el sentido de tonterías elevadas al cubo = t^3)

El narcotráfico no es materia de debate ideológico, es cuestión de negocios. Los dólares, sobre todo cuando son millones, además que apatridas son apoliticos, son codiciados más allá de las banderas de los partidos. Querer encasillar el trafico de estupefacientes entre los angostos muros de una fe política no es una falacia, es una simple idiotez.
Los soviéticos estaban encima del tráfico de opio de las republicas asiáticas; los helicópteros norteamericanos que apoyaban la Contra nicaragüense cargaban mucho más que asesores militares. Los carteles de Tijuana y Sinaloa no organizan las marchas de López Obrador. Los paramilitares colombianos que “dis que” luchan contra la FARC no lo hacen para trasformar las plantaciones de coca en canchas de fútbol.

El famoso y apreciado (por Altamirano y Saca) Centro de Monitoreo de Comalapa, una especie de cuartel extraterritorial norteamericano, funciona con el cuentagotas. La DEA estadounidense se queja que por Centroamérica pasa demasiada droga y dicho Centro detecta un par de lanchas cada 6 meses y justamente dos a pocas semanas de los tristes hechos en tierra guatemalteca.

El año pasado el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos incluyó a cinco individuos, entre ellos una salvadoreña y veinte empresas en la temida “Lista Clinton” y justo el pasado 13 de junio fueron capturados en Colombia bajo cargos relacionados con el narcotráfico. La salvadoreña responde al nombre de Elena Simán Dada de Jaar. ¿Quien es? Lo único que nos han dado saber es que está identificada con su pasaporte salvadoreño B296684, por estar involucrada en la empresa calificada como SDNT, Armando Jaar y Cía., S.C.S., así como con la Cipe Investments Corporation, una compañía ficticia de Panamá. Imaginamos que alguien haya hipotizado que es una pariente de… ¿Schafik Handal?

Interesante, pero más ruidoso de mil palabras, ha sido el silencio más profundo de la prensa nacional sobre este caso.

Los asesinatos de los diputados de ARENA es algo aún más delicado: en juego está la imagen de un partido que representa mucho más que el simple poder político y la imagen de su líder histórico, ya que entre los asesinados está su hijo menor Eduardo D’ Abuisson.

La impresión es que de por medio no está ni Evo Suéter ni narcoguerrilleros, sino que, dedo y llaga, sea una cuestión estrictamente guatemalteco-salvadoreña y que todos los involucrados difícilmente se podrán hallar entre los que gritan “El pueblo unidos jamás será vencido”.

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