Moseñor Romero: el legado de la sangre

El conflicto armado salvadoreño dejó en el pueblo marcas grandes, heridas abiertas y familias desoladas. Uno de los más grandes dolores que a sufrido la nacion cuscatleca ha sido el asesinato a sangre fria del ícono de la piedad y el amor salvadoreño: Moseñor Oscar Arnulfo Romero.

Asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa, Romero fue, y sigue siendo, una fuerte inspiración para muchos salvadoreños, como para el que escribe. Romerito, como le llamaban, simbolo del amor que la fe cristiana exige, es inspiracion para muchisimos creyentes: catolicos y evangelicos.

Su trabajo y opción por los pobres y oprimidos fue la causa de su cruel asesinato. A Oscar le toco nacer y morir en medio de los fuegos cruzados de una de las más sanguinarias luchas armadas d latinoamerica, donde hermanos se enfrentaban entre ellos. Pobres contra pobres, justificados por la lucha contra el “comunismo”.

El comunismo inexistente en ese momento coyuntural fue la justificación para que poderosos agentes economicos nacionales hicieran que los pobres se enfrentaran entre ellos para generar la falsa guerra civil salvadoreña, que n fue si no el resultado de intereses de unos para cambiar el rubro de sus ingresos. Las guerras siempre son un buen negocio.

Quince años han pasado desde los acuerdos de paz, 27 desde el crimen contra Romero. El Salvador sigue siendo gobernado por los empresarios. La opresión, lejos de disminuir, ha aumentado notablemente. La desigualdad que El Pastor denunciaba cada día hace que nuestros pobres sean más pobres, y que la riqueza se acumule en las manos que siempre la tuvieron.

Los salvadoreños se han acomodado a la forma de vivir la pobreza; la baja educación es parte de la dieta en la que los gobiernos de ARENA han mantenido al pueblo. La ignorancia y las limosnas son dos de los facotres que mantienen en el poder al partido. Acompañados de las campañas mediaticas que ARENA, como inversión a largo plazo, hace para desprestigiar a la oposición nacional. Y estos ultimos, fuera de la Realidad del salvadoreño standard, juegan al gato y al ratón con el partido oficial para poder conservar su tajada politica.

Las denuncias que Msr. Romero hacía en aquellos tiempos bélicos sigue tan vigente como cuando salieron de sus labios. El legado de la sangre derramada ha sido la nueva ola de concientización que se ha desatado luego de que el ex-embajador estadounidence, Robert White, hiciera publicos documentos desclasificados del Departamento de Estado de Estados Unidos, en los que se presenta pruebas contundentes de la participación y planeación en la muerte del religioso por Roberto D’Abbuisson, fundador del partido en el poder. Y el destape de los nombres de los financiadores de los escuadrones de la muerte, que eran los encargados de matar a personas con fines politicos.

Esperamos, todos los que deseamos justicia, que el caso Romero se reabra, y que el gobierno salvadoreño no siga ocultando con pretextos de olvido la realidad de su pasado.

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