El Genocidio de Diputados del PARLACEN: error, chantaje o factura cobrada al partido ARENA

Autor: Raúl Mijango


Conmoción, consternación, asombro e indignación ha causado en toda la sociedad salvadoreña la noticia que desde el lunes 19 de febrero satura los editoriales y noticieros de los diferentes medios de comunicación salvadoreños, centroamericanos y del mundo. Dimensiona la noticia, la relevancia de los cargos políticos de las víctimas, pero más, por la saña y el salvajismo con los cuales actuaron los autores materiales de ese horrendo crimen.

La sociedad guatemalteca se ha caracterizado por ser una sociedad violenta, la cremación y el linchamiento de personas son practicas cotidianas y es el legado no sólo de aspectos culturales, sino también, de un conflicto bélico mal terminado, que no posibilito la desarticulación de las estructuras de exterminio (Escuadrones de la muerte) que con fines políticos creó el aparato represivo del Estado y que hoy después de firmada la paz, sigue activo, pero al servicio del crimen organizado y de los carteles de la droga que tienen base de operaciones en ese país.

Los analistas, que tenemos por costumbre “estar en todo menos en misa”, hemos sido pacientes y prudentes en no adelantar opinión ni desarrollar hipótesis para no entorpecer los procesos de investigación, y dejar que sean las instituciones encargadas las que nos ilustren y aclaren sobre el caso. Pero la prudencia no debe ser interpretada como sinónimo de cobardía, ni mucho menos es válido escudarse en está para justificar actitudes pusilánimes, por eso es tiempo ya de pronunciarse, porque los días pasan y hay amenazas de que suceda todo lo contrario a lo que pacientemente hemos esperado: Que se esclarezca el crimen, el que más bien parece tiende a opacarse, haciendo surgir el temor de que al final de esa historia sea la impunidad la que gane la partida a los investigadores, como ya sucede recurrentemente en otros casos.

Día con día, un nuevo acontecimiento nos ilustra de cuan complicado se va tornando este caso. La precisión, la eficacia, la impunidad y la sangre fría con la que se actúo, desvanece la hipótesis de que ese asesinato se haya cometido por error. Un comando asesino con la capacidad de entrar a pleno día “sin ser detectados” a un recinto penitenciario de máxima seguridad y llegar directo donde estaban recluidos los cuatro policías acusados del asesinato de los cuatro salvadoreños, para degollarlos y luego rematarlos a balazos con pistolas con silenciador para cerrar bocas e impedir delaciones o confesiones que involucren a otros y retirarse “sin ser descubiertos”. Algo así, que no es escena de película, sino pura realidad, sólo es obra de expertos que no cometen errores y no de principiantes.

Por todos los indicios que se manejan pública y privadamente, el móvil político también ha ido quedando descartado, todo parece ser que esta es obra del crimen organizado de altas esferas con capacidad de penetrar poderes de Estado e instituciones claves encargadas paradójicamente de combatirlos, como es el caso de la evidente participación de miembros de la PNC guatemalteca y sus áreas de investigación en el asesinato de los funcionarios salvadoreños.

Lo que hasta hoy esta a la vista, es que esa red del crimen organizado tiene penetrado hasta en sus entrañas al Estado guatemalteco y los costos que a ese país hermano le esta tocando pagar son altísimos, principalmente porque afecta su imagen internacional y ello es gravísimo para su industria turística, que es uno de los principales rubros que alimenta con divisas su debilitada economía.

A casi un mes de investigaciones, las pesquisas realizadas no arrojan muchos resultados, los investigadores ni tan siquiera han podido construir una hipótesis que permita contar con una historia oficial, más bien, pareciera que las pesquisas son para ir ocultando y borrando pruebas, que para esclarecer el caso, y por eso, en la medida que avanza el tiempo son más las interrogantes que surgen en relación a las respuestas, por ejemplo, uno se pregunta porque el director de nuestra policía y los fiscales asignados al caso, cuando aún no se habían iniciado las investigaciones ya ellos se estaban dando a la tarea de acuñar la hipótesis del error y todo su esfuerzo investigativo lo han orientado a tratar de desvincular y desvanecer la posible participación de salvadoreños en el hecho.

La información que sirvió de base para la realización del operativo en el cual resultaron asesinados los cuatro salvadoreños, era también conocida por policías salvadoreños y por otros diputados del Parlacen que se movilizaron junto a las víctimas, además, es de sobra conocido que personajes que en algún momento estuvieron vinculados a la seguridad publica en El Salvador, como es el caso del venezolano Víctor Rivera, alias “Zacarías” y altos dirigentes políticos de la derecha son asesores de la Policía guatemalteca, y además, algunos de los policías chapines involucrados se ha comprobado que han recibido capacitaciones en la ANSP de El Salvador, por tanto, el querer desvincular la participación de salvadoreños en el hecho, genera más dudas y preocupaciones y no tranquilidad.

Pretender presentar el caso como un problema exclusivamente guatemalteco, no explica el porque el detonador de esta crisis fue la muerte violenta de salvadoreños diputados del Parlacen afiliados al partido ARENA. Tampoco explica porque los miembros del cartel que organizò y dirigió la masacre, dio la orden de asesinar a los diputados salvadoreños y luego ajusticiar de manera espectacular a los policías guatemaltecos acusados de ser parte de los autores materiales. Si lo sucedido fue un caso típico de rivalidades entre carteles que tienen incidencia en Guatemala, ¿qué hacían funcionarios salvadoreños en medio de ese pleito?. Y sí el pleito es entre carteles de la droga, porque no aparece por ningún lado la DEA en las investigaciones y tiene que ser el FBI quien ha tomado el control del proceso. Son muchas las interrogantes aún no aclaradas, por eso los encargados de investigar el caso no deben descartar a priori ninguna hipótesis, hacerlo no sólo es aventurado sino que hasta malicioso.

Si la hipótesis del error no tiene la suficiente sustentación para seguir siendo sostenida, entonces debemos asumir que lo sucedido el 19 de febrero, precisamente el día del aniversario de la muerte del Mayor Roberto D´Aubuisson, puede ser un mensaje que el crimen organizado le esta mandando a ARENA o una factura que le están cobrando ya sea como institución o a algunos de sus miembros. Lo que si es cierto, es que pretender desvanecer la posible participación de salvadoreños en el caso, mas que ayudar a su esclarecimiento lo enreda todo.

Ante lo sucedido debemos actuar con sentimiento nacional porque las víctimas eran salvadoreños y al margen de que su elección fuese por medio de la bandera de un Partido Político, en su función representaban a todo El Salvador, por eso es condenable las actitudes poco maduras e irresponsables de militantes de un partido de oposición que en un municipio del oriente del país reventaron cohetes en señal de celebración de lo sucedido, pero también es igual de condenable el irrespeto y la utilización en la que han incurrido los miembros del mismo partido en el que militaban las víctimas, quienes han usado el martirio de sus diputados como argumento de presión para obligar a un partido opositor a dar sus votos a favor de prestamos internacionales, sin ningún reparo al insulto que se le pueda estar haciendo a su memoria, ignorando que el tema de los prestamos es harina de otro costal.

Fuera de todo fanatismo y al margen de la polarización política en la cual se encuentra atrapado El Salvador, este hecho debemos condenarlo todos y exigir una exhaustiva investigación, porque no puede quedar impune, el mismo constituye un mensaje que puede abonar el clima de violencia e inseguridad que ya flagela nuestras sociedades. Entonces pues, por la paz, por la consolidación democrática, por la recuperación de la confianza en las instituciones, por la tranquilidad, por la seguridad, por el bien de las familias de los cuatro salvadoreños fallecidos, por el bien del partido ARENA y por el bien de todo El Salvador; deben hacerse todos los esfuerzos por esclarecer el hecho e impedir que este quede impune, llevando ante la justicia tanto a los autores materiales como a los intelectuales de ese genocidio, sean estos chapines, guanacos o de otra nacionalidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s