De la visión “Altamiraniana” de la Realidad

El 8 de marzo del presente año, en el editorial de El Diario de Hoy (EDH), el señor Altamirano (si podemos culparlo a él por tal infamia) publicó su opinión sobre la premisa “Sembrando odio, vendiendo pesimismo”. Allí hacia referencia, como siempre, a los comunistas salvadoreños, los cuales siembran odio entre el pueblo, lavándoles el coco e infundiendo ideas conspiratorias por la falta del pan en las mesas familiares.

Las primeras líneas del segundo párrafo dicen textualmente: “la maña comunista de vender pesimismo, de que no hay pan y se sufre de hambre es la actual plataforma roja aquí en El Salvador: Sin cesar predican que todo esta peor que antes, que el sueldo no alcanza, que el futuro es sombrío”. Vamos haciendo el desglose. ?Es pesimismo decir que en las mesas no hay pan y que en El Salvador se sufre de hambre, cuando las cifras estatales dicen claramente que en nuestro país el 20% de la población vive con menos de un dólar diario POR FAMILIA? La afirmación de editorialista me hace pensar que no sale de su oficina, o de su edificio del periódico, o si sale es solo al enorme engramillado rodeado de muros que tiene alrededor del edificio.

El articulista basa su afirmación en que la gente tiene celulares, electrodomésticos, relojes, ropa y zapatos de marca, pero en ninguno de los casos toca las entradas mensuales por familia. Esto, puede decirse, hace sesgado el artículo, ya que si se ve el sueldo mensual de una familia Standard (donde normalmente solo uno de los miembros trabaja) con un sueldo mínimo urbano que anda rondando los $160.00 mensuales. Seria bueno que él probara a vivir con dicho salario y con él mantener a su familia por lo menos un mes. Haciendo un análisis apresurado, podemos decir que uniendo los gastos de comida, luz, agua y fletes se andan gastando aproximadamente $194.00, sin tomar en cuenta teléfonos, si visten o calzan, y si estudian. La suma se pasaría más de $50.00, los cuales normalmente son cubiertos con préstamos, con pequeños negocios, entre otros.

El fenómeno de los celulares, ropa y zapatos de marca puede explicarse desde las teorías de la comunicación, las cuales nos dicen sobre “la influencia de los medios”, en la que mucho tiene que ver la influencia de la publicidad con sus mensajes transculturizados.

Pero tampoco es de juzgar solo desde las teorías. El llamado “mercado negro” ?(pero también el mercado informal) ayuda, ya que estos venden productos robados, falsos o imitaciones, las cuales son de mucho menor precio, y prácticamente cualquiera puede comprarlos.

Ahora, más adelante, cuando dice que “muchos muerden el anzuelo”, se esta estereotipando el asunto. No puede ser un anzuelo (osea un artefacto para pescar votos si lo traducimos del altamiranismo al español) lo que es realidad. La Realidad social salvadoreña, y no es por ser apocalíptico, es precaria. La economía va decreciendo (al menos para la mayoría –que no el caso del editorialista-) por la mala administración de los presupuestos del estado, en donde tales fondos se invierten en calles, edificios públicos, sueldos altos a funcionarios de alto nivel, diputados y ministros, y donde no se invierte en salud, educación y bienestar social.

Como es ya típico en los editoriales de EDH, el caso cubano ha sido una vez más maquillado, donde se dice que “las cubanas están obligadas a prostituirse para irla pasando”. No se mira la prostitución que se da en el país, ni los robos y ultrajes (que no hablo de la prostitución gubernamental).

En el articulo se está jugando con la afirmación “las penurias de las familias se deben precisamente a que han mejorado en su bienestar”. ?Cuál es el bienestar? Tener muebles, ahora, es una necesidad creada, pero al fin de cuentas necesidad.

Es penoso e indecente jugar con la realidad salvadoreña como si de plastilina se tratara. Jugar con la historia, la internacionalización y la estupefacción de la cual los salvadoreños están siendo victimas desde las clases dominantes. La verdad es que se esta mal, pero desde la derecha nacional se nos esta queriendo vender la idea de que estamos bien.? Y se afirma que estaríamos mejor si la izquierda no hubiera destruido, matado, violado y robado en los tiempos de la guerra de los ochentas. Pero, ?es que la izquierda peleo contra si misma? Y más aun, ?eran estos comunistas o campesinos? Un clásico problema altamiraniano es confundir al pobre con comunista (si es una confusión).

Poniendo el cierre del articulo al revés: la cuestión no es que estemos bien, señor Altamirano, sino tan mal con tanta plaga pretendiendo hacernos creer que todo marcha bien y por el camino correcto, a conveniencia.

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