¿De verdad nos sirve esta democrácia?

El 16 de enero de 1992 Alfredo Cristiani y la dirigencia del FMLN firmaban los Acuerdos de Paz decretando el fin del autoritarismo y el nacimiento de la libertad de expresión. Aplausos, tripudios, gritos de felicidad y una gran emborrachada de guaro, discursos, promesas, consignas y proyectos. Antes de esta fecha en nuestro país no se podía opinar: quienes los hacían acababan ahorcados en los postes o torturados hasta morir. Pese a estos riesgos miles desafiaron con valor heroico los despreciables gobiernos militares que hicieron tristemente famosa nuestra tierra en el exterior. Miles sacrificaron sus vidas y las de sus familias para que hoy nosotros podamos tener la libertad de hablar y la seguridad de no ser perseguidos a causa de nuestras ideas. Lastima que botaron su tiempo porque acá hoy nadie opina.

El presidente de turno, la televisión (telecorporación presidencial) y uno que otro periodista de cabaret opina por todos. Y si quisiéramos ser más duros diríamos que los que dieron su vida por nuestra libertad regalaron perlas a los cerdos. Y ellos saben que hacer de esas. Imagino que más de uno leyendo estas pocas lineas ya haya saltado sobre su silla indignado: “¿Como osa este a llamar al pueblo cerdo?”. Es típico de nosotros: si alguien nos mira mal en la calle le regresamos una mirada peor que dice “ya te saco los ojos” y quizás no nos dimos cuenta que esos ojos nos habían visto mientras echábamos en los tragantes una lata de gaseosa. Al final el señor tenía razón pero de toda forma si lo hace otra vez va a ser un ciego y un bastón más deambulando por las calles de San Salvador. El diputado Silva del Partido de Conciliación Nacional parece ser la punta del iceberg de un sistema político podrido hasta los huesos, ¿Qué opina Usted? – Mire, es que está difícil, todo es un gran desmadre, ninguno piensa en el pueblo, que hay hambre, los ricos dicen, verdad, mañana a ver, digo yo, ¿Me entiende?, parece que no, pero a ver, dice el presidente, ARENA hay, pues el Frente, todo está más caro…pero en realidad no sé que decirle, pero sí me cae mal como te mira cierta gente, verdad”. Esto opina.

Repito la cruel pregunta: ¿De qué sirvió morir para entregarnos la democracia? Qué nuestra gente parezca vivir sobre los árboles o arrinconada en a saber cual selva perdida en la parte más oscura del Las Amazonas no lo digo yo, los dicen los mismos noticieros y encuestas televisivas. Y si no les gustan esos medios vean las elecciones políticas y administrativas. Casi un 50% no vota;¿El otro 50 por ciento que lo hizo necesitó de estímulos extra, muchas veces verdaderas razones de preferencias partidarias: una cachucha del partido, una muchacha bailando sexy sobre un pick-up con los colores de X institutos político, las promesas absurda, que ni un niño se la creería, que le ha dado el candidato fulano, el saco bien bonito que tenía el candidato sutanito al programa donde están solo los políticos de un mismo partido, la canción en el microbús, las chiches de las cachiporristas de alcalde con el BMW negro con los vidrios polarizados, 20 guardaespaldas, cinco esposas y 8 hijos en los colegios más caros del país, etc. Que la gente vote así lo demuestra el hecho que hayan sido diputados personajes que disparan a policías, politicos señalados por casos de corrupción, otros por encubrir masacres, otros por haber traficado con droga, otros por firmar acuerdos comerciales de los que desconocían términos y contenidos, otros por insultar las mujeres, otros por robar abono donado a los más necesitados después del terremoto.

Una de las instituciones nacionales que más se preocupan de explicar este fenómeno es la UCA (Universidad Centroamericana “Josè Simeón Cañas”). Pero, en su afán de encontrar las razones de toda esta sin razón se pierde en los laberintos de su mismo pensamiento. Nos dice que el pueblo no tiene la herramientas para detectar las mentiras y las falacias que le venden medios de comunicación y políticos, que no se le proporciona una educación critica, que se le excluye de la toma de las decisiones, que no se le escucha, que no se le respeta, que por su carácter excluyente este sistema político económico adormece las conciencias. Hay hambre, pobreza, desempleo; hasta a la vista de un ciego resulta evidente que unos se están enriqueciendo desmesuradamente mientras se nos dice que todo va mal, las condiciones económicas de la mayoría siguen empeorando, en los hospitales no hay medicinas, mareros y delincuentes son dueños de las calles y los políticos se llevan carretadas de pisto de la caja del estado… ¿Y qué sirve para despertar las conciencias adormecidas? Entonces nos repiten que la percepción que la gente tiene de la realidad es mediada por muchos factores. Pedimos disculpa, pero es como decir que el pueblo es tarado, incapaz de darse cuenta de lo evidente hasta al frente a sus ojos de “ignorante”. La gente va al mercado y compra lo que puede, viendo cómo los precios aumentan. Ve qué le cuesta un agua que ni le llega y una luz que parece oro. Ve los centros comerciales y la vida que llevan unos pocos qué ni se sabe qué trabajo hacen. Ve que en las escuelas faltan desde los maestros hasta el papel higiénico, que en los hospitales te recetan aceteminofen hasta para el cáncer y la leucemia. Pero todo está bien, o mejor, no está bien pero ni modo. Y ya opinaron.

Que el gobierno y sus secuaces sean entusiastas de este pueblo durmiente es más que comprensible, mientras sería el caso que oposiciones y conciencias criticas empezaran a encarar la situación afuera de la lógica de la explicación-justificación. Pero este proceso significa abordar preguntas difíciles y temas desde un ángulo que probablemente no le gusta mucho. ¿Quieren unos? Las remesas que en lugar de complementar el ingreso que da un trabajo lo sustituyen. ¿Por qué en Oriente deben llegar los nicaragüenses a trabajar nuestras tierras? ¿De qué viven hoy los que la trabajaban antes? ¿Son nuevos pequeños empresarios, se han ido todos al Norte o prefieren ver como se hacen alcanzar los dólares que llegan cada mes? ¿Por qué en otros países situaciones críticas de desempleo llevan miles de personas a pedir la destitución de un presidente (y lo logran) mientras nosotros preferimos tragarnos cualquier burrada que sale de la boca del Presidente Saca? Y finalmente lo más importante: ¿Son de verdad ARENA, Saca, la política neoliberal, el TLC, las mentiras de los medios el núcleo de todos nuestros males o tal vez sea nuestra ineptitud frente al mastodontito esfuerzo de tomar una postura que vaya un poquito más allá de “sí, no, ni modo”?

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